Tras Bambalinas. una buena y una mala

Reportero, cronista, columnista durante más de 30 años en los periódicos EL DÍA, UNOMASUNO, EL UNIVERSAL, QUADRATIN. Asesor de Comunicación Social en la antigua Secretaría de la Reforma Agraria (SRA) hoy Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) y asesor de la Dirección en Jefe del Registro Agrario Nacional (RAN) hasta diciembre del 2015. Especialista en manejo de redes y estrategias de comunicación masiva. Licenciado en Periodismo en la Carlos Septién García, con estudios en Relaciones Públicas y Comunicación de Masas en la Universidad Latinoamericana.

Por Jorge Octavio Ochoa. Otra semana de traspiés y un Presidente poderoso, pero cada vez más solitario. Al menos una decena de los que empezaron con él el viaje ya no están, y varios de ellos quedan dolidos, resentidos, ofendidos.

 

La renuncia de Julio Scherer es quizá uno de los momentos más amargos del todavía caudillo de un movimiento que ha navegado por aguas turbulentas, casi desde el inicio de la presente administración.

 

Toda la semana, corrió mucha tinta bajo el puente de la información sobre los motivos del relevo. Sin embargo, lo único incontrovertible, es que las formas rompieron toda la asepsia e inteligencia política que se pueda comprender.

 

A tan sólo unas horas del Tercer informe, en medio de una tercera ola de la pandemia, y luego de la pifia de la miserable carta responsiva para el regreso a clases, parecería que todo inculpa al ex Consejero Jurídico del Presidente.

 

Pero no. Si algo tenemos claro los mexicanos, y todos los que observamos de cerca el movimiento del régimen, es que el autoritarismo y los manotazos, han sido el signo distintivo del gobierno de López Obrador.

 

Lo mismo ocurrió con Olga Sánchez Cordero, quien regresó al Senado totalmente desgastada; vista como un auténtico adorno dentro de la Secretaría de Gobernación, pues su opinión realmente nunca fue tomada en cuenta.

 

AMLO llega a la segunda mitad de su mandato, como un Presidente cada vez más solitario. Los amigos empiezan a alejarse, y a los que él llama “hermano” lo miran con miedo, más que con respeto.

 

Hay más de 5, que fueron sus cofrades, que hoy están convencidos de las graves equivocaciones que ha cometido el Ejecutivo Federal y que por eso ya no están en los ámbitos de Hacienda, Semarnat, Salud, o Transparencia, por citar algunos.

 

LAS PARADOJAS DEL SISTEMA

 

Lo paradójico de esto, es que Andrés Manuel llega a la mitad del camino, con una enorme carga del poder, gracias a una serie de reformas elaboradas por ese, al que dejó ir un día antes, pero cuando falta la consolidación de esas iniciativas.

 

Quedó aprobada, por ejemplo, la revocación de mandato, pero con un formato que no se presume como una ratificación, sino como una sanción a mitad del camino, porque se habla de la posible “pérdida de confianza” ciudadana.

 

Es decir, para los mexicanos en conjunto, es un avance definitivo para terminar con el presidencialismo abusivo que padecemos, pero nada garantiza que beneficie al ahora mandatario. De hecho, podría dejarlo mal parado.

Igualmente, López Obrador obtuvo la aprobación de la Ley Federal de Juicio Político y Declaración de Procedencia, que sustituye la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos.

 

Logra con ello, doblegar a los Congresos locales y meter en un puño a los gobiernos estatales pues obliga a los diputados de cada entidad, a acatar las decisiones de desafueros del Congreso federal.

 

Es decir, se trata de una especie de venganza contra el gobernador de Tamaulipas, Francisco Javier García Cabeza de Vaca, acusado de delincuencia organizada, lavado de dinero y defraudación fiscal.

 

MORENA LEGISLA SIN DICTAMENES

 

Sin embargo, podría tratarse de una venganza tardía, pues todo indica que, al menos en este caso, la ley no puede aplicarse de manera retroactiva. Quizá el gobernador tamaulipeco ya la libró. Después se dedicará a huir.

 

El asunto aquí es que ambas leyes surgen de uno de los eventos más desaseados en la historia del Poder Legislativo, pues se aprobó en la primera sesión de la nueva 65 Legislatura.

 

La Ley Federal de Juicio Político y Declaración de Procedencia, se discutieron sin la existencia de dictamen porque, simple y sencillamente, no había comisiones que las dictaminaran. Los nuevos diputados votaron a ciegas.

 

Lo hicieron sin saber, o sin pensar, que estos afectan los artículos 108, 109, 110, 111 y 112 de la Constitución. No sabemos todavía si la oposición los impugnará ante la Suprema Corte de la Nación.

 

Tal y como se leyó en las crónicas parlamentarias: “Morena legisló, sin dictamen previo y aprovechando que aún no hay comisiones, con la dispensa de todos los trámites y con urgente y obvia resolución”

Mayor sumisión de un Poder a otro no podría haber. Hoy por hoy, la Cámara de Diputados, con Morena al frente, funciona como simple comparsa; y que el PRI presida la Junta de Coordinación Política, tampoco garantiza nada.

 

OPOSICIÓN DE RISA

 

Pensar en el PRI como una alternativa opositora, resulta poco menos que una burla sardónica. Es muy probable que la principal traición dentro de la alianza opositora venga, precisamente, de ese partido “Revolucionario Institucional”.

 

El PRI dejará sus votos en esa “institucionalidad” que ya no existe, no sólo porque la ha reventado el actual presidente de la República, sino porque varios de sus figurones pronto podrían convertirse en indiciados y prófugos de la ley.

En este análisis, destaca también el desbarre penosísimo del Partido Acción Nacional (PAN), que hizo pública sus alianzas con el conservadurismo de derecha más rancio y nefasto de España y de toda Europa, casi fascista.

 

Fue realmente sorpresivo, decepcionante, porque literalmente deja a México sin alternativas. Del PRD no puede esperarse nada. Naufragan en las sombras que dejó AMLO, sin atreverse a denunciar los abusos que vivieron en ese romance.

 

EL RECURSO DEL MÉTODO: “DIEZMO” SUSTITUYE AL “MOCHE”

 

Ahí están las pruebas. Morena revivió del PRD, la práctica del religioso “diezmo”, que en su momento sustituyó a los “moches” del viejo PRI. Esa práctica fue instaurada por el mismísimo Andrés Manuel López Obrador.

 

Cuando fue presidente nacional del PRD, obligó a sus diputados federales a “donar” ese diezmo para el partido. Luego la siguió en el gobierno de la Ciudad de México, aplicándolo a los trabajadores de niveles medio y alto.

 

Como en los viejos tiempos, cuando el PRI desviaba recursos del sindicato petrolero, los ahora caudillos de Morena se sirvieron del mismo método, y así obtuvieron sus recursos. Hoy se lavan la carita: “era para el movimiento”.

 

Así, aplicaron el recurso del método, para apuntalar la campaña electoral de la actual secretaria de Educación Pública, Doña Delfina Gómez, la misma que esta semana lanzó, sin método y a ciegas, a millones de niños al regreso a clases.

 

Tres años seguidos, extrabajadores del municipio de Texcoco fueron obligados a entregar el 10% de su salario, bajo amenaza de despido o “no ser tomado en cuenta” para futuros ascensos o beneficios laborales.

 

En total, 12 millones 44 mil pesos terminaron en la bolsa del Grupo de Acción Política (GAP), que dirige Higinio Martínez Miranda, actual senador de la República, por Morena.

Así las cosas, como en los viejos tiempos, a partir de hoy los mexicanos tendrán que estar pendientes de lo que suceda, pero en el entorno cercano del partido Movimiento de Regeneración Nacional.

 

De ahí saldrá el futuro presidente. Falta saber de cuál de los grupos de poder que internamente se empiezan a mover.

 

Por eso, hoy por hoy, no se sabe si AMLO prepara un andamiaje de leyes para sepultar a los adversarios, o para someter a los suyos. En el mundo de la avaricia, él siente que debe erigirse como un Dios. Amén, súbditos.

 

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