Tras Bambalinas. Y cuando despertó, el elefante reumático seguía ahí

Por Jorge Octavio Ochoa. Y sí. Los hechos, hoy son el crítico más cruel del naciente régimen de la 4T.

Hace 20 días, López Obrador habló de un “nuevo modelo de manejo de hidroeléctricas”.

Mirando al cielo, dijo que con ello ¡“esperaba”! que no se volviera a inundar la planicie de Tabasco.

Todo quedó en un rezo. La lluvia siguió, la presa se rebalsó, y tuvieron que desfogarla.

No hubo llamado de alerta previo, ni desalojo precautorio de las zonas bajas.

A más de tres semanas de haber dicho eso, el presidente visitó en helicóptero algunas zonas de Tabasco, cuando en todo el sureste hay más de 90 mil damnificados.

Los medios le cuestionaron por qué no bajó a las zonas siniestradas. La respuesta dejó fríos a muchos, incluido el gobernador: “Porque tengo otras cosas qué hacer…”

Y todavía más: poco después de la gira “relámpago”, el gobernador de Tabasco, Adán Augusto, tuvo la desfachatez de decir que no tenía datos del número de damnificados.

Remitió a los reporteros a pedir informe al DIF estatal sobre la ubicación de albergues.

Le bastó con el espaldarazo de López Obrador para sentirse satisfecho: “Adán ha hecho un buen trabajo porque fue una lluvia histórica en todo Tabasco”.

MANEJO IRRESPONSABLE DE PRESAS; FUNCIONARIOS SE VAN

Sin embargo, el espaldarazo ocurrió “a toro pasado”, días después de que Adán Augusto López había acusado directamente a Manuel Bartlett, de inundar Nacajuca, Jalpa y Cunduacán con “insensibilidad e irresponsabilidad”.

El brillante “nuevo modelo de manejo de hidroeléctricas”, del que se había vanagloriado López Obrador, fue calificado después como: “un manejo irresponsable y mercantilista” de la presa Peñitas.

La descoordinación de la 4T hizo literalmente “agua”. Falta de coordinación, empatía, capacidad.

Para colmo, en medio de la crisis, una pléyade de funcionarios estatales renunció a sus cargos para ir en busca de candidaturas. Entre ellos, ni más ni menos que José Ramiro López Obrador, hermano del presidente de la República.

Él renunció a la subsecretaría de Asuntos Fronterizos, Migrantes y Derechos Humanos en Tabasco, junto con una decena de funcionarios, para participar en el proceso electoral del próximo año.

¿Con qué cara le van a responder a sus posibles electores? Criticar era muy fácil, pero hoy son tiempos de gobernar. Se trataba de resolver lo pasado, no traerlo una y otra vez.

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EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LA BOFETADA DE TOLEDO

Víctor Manuel Toledo, hasta hace poco titular de la SEMARNAT, puso en negro y blanco, las visiones obtusas del presidente López Obrador no sólo respecto al manejo de las presas, sino de la política energética en general.

En un largo artículo, publicado en La Jornada, advierte que “México es una de las cinco regiones con mayor radiación solar del mundo y con yacimientos de litio para desarrollar una industria de autos eléctricos, además de abundantes recursos hidráulicos, eólicos y geotérmicos”.

Nuestro presidente dijo hace dos semanas, que desarrollará las carboeléctricas, sólo por llenar el oído de los mineros de Coahuila.

Toledo escribió que “estamos entre las cuatro naciones más afectadas por ese desequilibrio global (huracanes, sequías y aumento altitudinal de la temperatura)”.

“Al menos los gobiernos neoliberales dejaron para la historia un compromiso del país con los Acuerdos de París, un Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (Inecc) y una Comisión Intersecretarial…

“Por lo contrario, en el gobierno de la 4T parece estar vetado hablar de la crisis del clima, el presupuesto del Inecc ha sido reducido en 2019, 2020 y 2021, y no hemos escuchado una sola mañanera en la que se trate el tema”.

AMLO Y MÉXICO, HUMILLADOS POR TRUMP

Y mire, ya del proceso electoral en Estados Unidos ni hablamos. El actual régimen se ha visto arrastrado por el peor presidente que ha tenido el vecino país.

Por lo menos podemos afirmar, sin duda alguna, que el pueblo de México nunca fue tan ofendido y agraviado por un presidente estadounidense como ocurrió con Donald Trump.

Quizá las condiciones variaron poco respecto al trato de los indocumentados, pero en las palabras y en los hechos, Trump obligó a López Obrador a implementar una nueva política en materia de seguridad en las fronteras.

El primer acto para el que utilizó la Guardia Nacional, fue para blindar la frontera sur y convertirse en “tercer país” de asilo a indocumentados.

Hoy, que podría despedirlo a patadas sin decirlo, con sólo el reconocimiento del triunfo de Baiden, López Obrador se colocó en el ojo del huracán internacional. No nos dio a los mexicanos ni siquiera ese placer.

Posdata: Su ex secretario de seguridad, se despidió entre afirmaciones falsas. La semana pasada, a menos de un kilómetro de Palacio Nacional, descuartizaron a dos niños por disputas de “derecho de piso” de bandas.

¿De qué diablos hablan cuando dicen que las cosas están mejorando?

No es afán de joder, pero cuando hasta sus propios funcionarios y ex Secretarios hablan mal de él, es momento de sentarse a pensar si los mexicanos estamos bien representados.

 

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