Porros en Palacio

México ha entrado a un proceso de canibalización, en un país carroñero, que empieza a convertir la vida privada en pecados capitales, con hechos del pasado.

Hoy están bajo revisión, el suicidio del esposo de María Amparo Casar; el posible secuestro de Monseñor Salvador Rangel y un presunto homicidio del presidente López Obrador.

Y fue el mismo AMLO quien abrió el albañal, incitando al odio, con acusaciones descarnadas de CORRUPTA, CORRUPTOS, FIFIS; y se fue encima de una clase media empobrecida.

Es claro que el país va por un franco rumbo de violencia de cara a los comicios del 2 de junio, bajo la conducción del presidente más vengativo que ha tenido México

No es casualidad que, a tan sólo unas horas de que López Obrador dijera que los capitalinos se derechizaron durante el periodo neoliberal, incluyendo la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)”, se registraran hechos de violencia en el CCH Naucalpan.

Parecería exagerada la insinuación, si no fuera porque, en los hechos, los actos de este “líder social”, han causado más daños que beneficios a ese pueblo que dice representar.

A raíz del caso María Amparo Casar, se ha desatado en la Red X una exhumación de hechos que, como decíamos al inicio, nos convierten en una nación carroñera que sacará los muertos para hacer autopsias a toro pasado.

Entre estos hechos, trajeron a colación el plantón de Reforma, que dejó pérdidas y deudas a empresas establecidas en ese corredor, así como en los alrededores del Monumento a la Revolución, por más de 3 mil millones de pesos.

Más de 5 mil establecimientos del sector turístico y restaurantero sufrieron pérdidas, deudas y daños irreparables. Más de mil trabajadores perdieron sus empleos.

Fue el inicio de la ruptura interna del PRD, cuando muchos dirigentes le pedían un cambio de estrategia y el respondió con aquel histórico y autoritario “El movimiento soy yo” y dejó desde entonces a los perredistas en calidad de lacayos.

Hoy, de cara al caso de María Amparo Casar y la violencia verbal que ha desatado contra los opositores, principalmente mujeres, hoy son revividos también, casos lamentables en contra del “mandatario”.

Recuerdan en la Red X, lo ocurrido en Villa Tepetitán, un poblado de Macuspana, Tabasco, cuando AMLO peleó con uno de sus amigos. Al ser vencido, le lanzó una pelota de beisbol, que dio justo en la nuca, cuando aquel ya se marchaba.

José Ángel León Hernández quedó epiléptico y, luego de pasar años en precario estado de salud, murió el 10 de septiembre de 1995. Fue una muerte larga y dolorosa. Eso es lo que le recuerdan hoy a López Obrador.

Le recuerdan también que, cuando secuestraron y mataron a Fernando Martí, lo primero que vino a la boca de López Obrador, fue decir “UN PIRRURRIS MENOS”.

Así, el Jefe del Ejecutivo Federal ha desatado una jauría, que se ha imbuido de ese lenguaje violento y deshumanizado.

Y con esa misma óptica, han pretendido lapidar verbal y mediáticamente al obispo Salvador Rangel, al que quieren tachar de homosexual. Que pena. Que triste colofón.

 

Ataque en CCH Naucalpan, para desestabilizar previo a elecciones: UNAM

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