Amarga despedida al régimen priista con tsunami de reproches

“Ya se van y con ellos su historia de corrupción, impunidad y saqueo de las finanzas públicas”, soltó desde la tribuna la diputada panista Patricia Terrazas a un atribulado José Antonio González Anaya.

“Ingresos históricos, sí. ¿Y a dónde se fueron esos recursos? ¿De qué sirve tener tanto dinero en las arcas si no los vemos reflejados en la reducción de la pobreza, en mejores servicios de salud y en más y mejores escuelas? ¿Para qué sirve tanto dinero extra? ¿Para gastar en la imagen del Presidente?”.

Así transcurría, agónica, la comparecencia del secretario de Hacienda en la Cámara de Diputados.

“México tiene una deuda que creció casi el 40 por ciento real y que equivale al 45 por ciento del PIB. Sí, lo han dicho varias veces”.

Es muy similar a todo el gasto neto aprobado para el 2018. Es 11 veces mayor al gasto de todos los ramos administrativos, 6 veces mayor al gasto federalizado y 33 veces mayor al gasto aprobado para el campo. De esa magnitud es la deuda generada por este Gobierno caro y malo.

PAN y PRI trataban de lavar la ropa sucia, en casa, en un lavadero enorme, anegado de reclamos y olor a sucio, entre los fríos muros de San Lázaros, más parecido a un penal que a un Palacio Legislativo.

“Le quiero confirmar que en 2012 la deuda per cápita era de 49 mil pesos y hoy, gracias al Gobierno corrupto que usted representa, debemos 87 mil pesos los ciudadanos”, decía la panista, a manera de descargo para el gobierno de Felipe Calderón, antecesor de Peña Nieto.

González Anaya intentó defender al gobierno saliente y al partido en picada: La Reforma Hacendaria permitió que cuando hubo una caída en el precio del petróleo de 70 por ciento, no se produjera una situación de enormes magnitudes, decía, ante oídos ya sordos.

“A la mitad de la administración, con la caída en los precios del petróleo se tenía un déficit primario de un punto del PIB, ahora se tiene un superávit primario de un punto del PIB. Eso se traduce en que cada año la deuda va a ir cayendo como porcentaje del PIB en el tiempo y eso es lo deseable y eso es lo que muchos países quisieran tener”.

El PRD se sumó a la despedida del PRI, en un auténtico coro de reproches para un partido que arrojó a más de 40 millones de mexicanos a la pobreza y a otros tantos millones los estacionó en una afligida clase media que borda los linderos del desempleo.

El PRI en el poder “aumentó el número de mexicanas y mexicanos que perciben menos de 25 a 50 mil pesos mensuales que es el monto promedio para ser considerados dentro de la clase media, dijo Antonio Ortega, a nombre de los perredistas.

Este es el sexenio que destruyó a la clase media mexicana, resumió el perredista.

Pero Anaya no desistía en las justificaciones: “La política fiscal permitió ampliar la base (gravable). Ha contribuido a disminuir la informalidad y también ha permitido aumentar la carga a las empresas que facturan más como porcentaje del PIB.

“Alrededor del tema de la deuda, aquí lo importante para hacer las comparaciones, y lo insisto, es el tamaño de la deuda comparada con el tamaño de la economía”, decía el funcionario.

“Es así como podemos medir la capacidad de pago que tiene el Gobierno, cualquier Gobierno, para hacer frente a la deuda y lo que vemos es una mejoría en todos los indicadores en los últimos tres años, algo que no ocurría desde hace mucho tiempo”.

“La deuda como porcentaje de la economía ha bajado de casi 49 por ciento a casi 45 por ciento y estos niveles se comparan favorablemente con muchos países de Latinoamérica y para compararnos también alrededor, es la mitad de la deuda que tiene Estados Unidos, que tiene España y la cuarta parte de lo que tiene Japón”.

“Sin duda, es deseable tener finanzas públicas sanas, sin duda es deseable tener cuentas públicas sanas y eso lo hemos tenido”, justificaba Anaya, pero ya sus explicaciones no encontraban eco.

Para empujar el último clavo del ataúd el diputado de Morena, Saúl Benjamín Huerta Corona, incluyó al secretario de Estado como parte de una clase política “arbitraria y corrupta”, que ha buscado enriquecerse y lo oculta a través de datos de corrupción fuera del crecimiento económico-social.

Sentenció que el último Informe de Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto no refleja la realidad de la economía nacional por la que atraviesan las familias mexicanas, “sólo refleja a un país sumido en la corrupción”.

En Tribuna refirió que es errónea la información que presume el gobierno Federal en dicho informe, ya que el panorama se encuentra lejos de ser alentador en materia económica y fiscal.

“Con qué cara dice a más de 53 millones de mexicanos en pobreza y más de 9 millones en pobreza extrema, que el gobierno de este sexenio deja a México con finanzas fuertes y sanas”, dijo.

Consideró que la administración de un buen gobierno se refleja en la capacidad para enfrentar y resolver problemas sustantivos como la pobreza, la generación de empleos y la creación de una nueva base productiva.

“El crecimiento del 2 por ciento anual del Producto Interno Bruto, no es estabilidad económica, es el reflejo de un país sumido en la corrupción. Que quede claro, a ustedes les interesaba mantener una estabilidad económica superficial del país para seguir enriqueciéndose, no para beneficiar a México”, planteó.

Huerta Corona cuestionó al funcionario sobre los beneficios para las familias mexicanas tras la liberación de los precios de las gasolinas, pues explicó que esa estrategia sostenida por la Reforma Energética permitió la entrada de las gasolinas al sector privado y sólo enriqueció a unos cuantos en el poder.

“¿Qué beneficio reporta a los mexicanos la liberación de los precios de las gasolinas otorgando concesiones a empresa privadas?”, preguntó enérgicamente.

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