Auditoría Superior, otro ente mutilado por López Obrador

David Colmenares concluirá su gestión de ocho años (2018-2026) al frente de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) con una disminución del 81% en la recuperación de recursos públicos con irregularidades, en comparación con el periodo anterior.

Con él, las denuncias presentadas en 2023 y 2024 por las cuentas públicas correspondientes, cayeron a la insólita cifra de ¡cero!, pese al enorme número de casos de políticos de alto nivel relacionados con el desvío de recursos del erario, como fue el cálculo del costo de la cancelación del aeropuerto de Texcoco.

La ASF originalmente lo tasó en 331 mil millones de pesos, el triple de lo que después admitiría el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Luego, el terreno fue inundado nuevamente, bajo el supuesto de que lo reconvertirían en lago. Hoy sólo parece un gran arenal.

Con ese antecedente, pronto se sabría cómo acabarían las auditorías del Tren Maya y la Refinería Dos Bocas, así como del desfalco en Segalmex: Hermetismo total e impunidad absoluta para personajes como Rafael Marín Mollinedo, primo de “Nico”, chofer de AMLO. También destaca Ignacio Ovalle Fernández.

También destaca Rocío Nahle, por los sobrecostos de la refinería de Dos Bocas. Pero, de todos ellos, el más mencionado es Rafael Marín Mollinedo, quien en 1994 solo tenía una casa de Interés Social, pero al amparo de su amigo Andrés Manuel López Obrador, se hizo multimillonario.

Exdirector del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT), este personaje sigue bajo el amparo del gobierno federal, pese a que la ASF señaló en su momento que ese proyecto operó en sus inicios sin un comité de cumplimiento normativo adecuado.

Se detectaron riesgos en el manejo de cifras y proyecciones; no se profundizó en las posibles irregularidades financieras de la etapa de arranque bajo su mando. Él sigue en la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) hasta el momento no se ha realizado ninguna imputación por la desgracia del tramo Z.

Como se recordará, el 28 de diciembre de 2025, el Tren Interoceánico sufrió un descarrilamiento en la Línea, el cual dejó un saldo de 14 personas fallecidas y más de 100 heridos, cuando él ya era director durante la etapa en que se tomaron las decisiones estructurales y de contratación de la obra.

El Gobierno Federal reservó los detalles técnicos, manuales y audios de la investigación del descarrilamiento hasta el año 2031, argumentando motivos de seguridad nacional. Dejó todo el peso de la culpa en la tripulación y los operadores por presunto exceso de velocidad (65 km/h en una zona restringida).

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