Con AMLO, queremos un campo que construya su propio poder y su propio orgullo: CNPA
- Presentan Libro “VILLA Y ZAPATA”, comentado por José Narro y Pedro Salmerón
Por Guillermo Pimentel Balderas
Hoy, mientras las historias de los generales Emiliano Zapata y Francisco Villa, permanecen vigentes porque nuestro país es un de lo más desiguales del mundo, al estar sumido en una miseria ofensiva y, además porque la violencia ha tomado por asalto nuestra tranquilidad y nuestros sueños, “desde el 1 de julio pasado podemos soñar que podemos reconciliar los sueños de la Revolución de construir un país más justo para todos”, enfatizó José Narro Céspedes.
El Senador Electo, al participar en la presentación del Libro “VILLA Y ZAPATA” -co-editado por la Coordinadora Nacional Plan de Ayala (CNPA), en las instalaciones de la 8va. Feria Del Libro, en la Alameda Central de la Ciudad de México, urgió recuperar nuestro país y construir nuevas utopías que nos impulsen a avanzar para ir en la dirección que México necesita, empoderando al campo, sin asistencialismos, sin migajas gubernamentales y poniéndolo al centro del proyecto para alcanzar la Soberanía Alimentaria con campesinos activos.
Con la presencia del historiador Pedro Salmerón, que también fungió como comentarista en este evento, el Senador Electo José Narro Céspedes, también líder agrario de la CNPA, enfatizó que, al igual que Zapata, se quiere un gobierno que vaya al campo, “queremos un campo que construya su propio poder y su propio orgullo”, remarcó.
Expuso que hoy, igual que Zapata con Madero, “esperamos que nos cumplan el nuevo proyecto de nación para que seamos tratados con dignidad y respeto. Si es así cada campesino será un combatiente que fortalecerá la formación de un mejor país de lado de su gobierno. Si no, la respuesta ya la dio la historia, con el ejemplo de nuestro General Emiliano Zapata”, subrayó.
José Narro, inició su participación al destacar que la coyuntura no es más perfecta para hablar hoy del jefe del Ejército Libertador del Sur, el General Emiliano Zapata y del jefe de la División del Norte, Francisco Villa, Pancho Villa o Doroteo Arango.
Recordó que desde el 1 de julio, ganó en una votación atípica, con 30 millones de votos, Andrés Manuel López Obrador, esperando que, entre muchas cosas, inicie la 4ª transformación de México.
El discurso del ahora presidente electo enumera a la independencia, la reforma de Juárez, la revolución como los grandes cambios que construyeron a México, poniendo al frente de cada movimiento histórico a Miguel Hidalgo, a Benito Juárez (a quien Andrés llama el mejor presidente de la historia de México) y a Francisco I. Madero (el apóstol de la democracia).
Indicó que quizá la concepción de López Obrador es resultado de la religión laica construida en México después de la Revolución, cimentada con un panteón extenso de héroes “santos y mártires” donde viven a en la cima del olimpo mexicano, Hidalgo, Juárez, Madero, Zapata y Villa.
Agregó que Zapata, en el imaginario nacional, es el mártir por excelencia y, Pancho Villa es un Pablo moderno que se transforma en el líder de una revolución durante su camino a Damasco. “Su transformación de villano a héroe es vital para entender al México moderno y el ejemplo de la lucha por la justicia desde abajo, apuntó.
Manifestó que el carácter belicoso y sus poco elegantes formas de relacionarse con los políticos hacen de Zapata y Villa personajes no siempre gratos para muchos. Por lo contrario –precisó-, esas mismas condiciones los convierten en los caudillos más genuinamente populares de la Revolución mexicana, dentro y fuera de México.
“Lo que parece indudable, en todo caso, es que las biografías y, sobre todo, el carácter de Villa y de Zapata los han conducido a ser personajes literarios e incluso legendarios, mejor que históricos”, subrayó.
Narro Céspedes, explicó que “hoy y desde 1979, en la Coordinadora Nacional Plan de Ayala enarbolamos los ideales de Zapata en cada lucha que emprendemos, por la justicia, por defensa de la madre tierra de la depredación del capital, por el derecho de las mujeres a poseer la tierra, por mejores precios para los campesinos por sus productos, por casas dignas para el campo, por construir herramientas para que los jóvenes no se vayan de la tierra y se arraiguen a ella para hacer patria”.
“Nosotros, los herederos de las luchas zapatistas y la evocación del maderismo de López Obrador unimos, más de 100 años después, una revolución que se bifurcó con la ruptura entre Zapata y Madero en 1911”, acotó.
Resaltó que nosotros, los herederos de las luchas zapatistas y la evocación del maderismo de López Obrador unimos, más de 100 años después, una revolución que se bifurcó con la ruptura entre Zapata y Madero en 1911.
La relación política ríspida que surgió en 1911 entre Francisco I. Madero y Emiliano Zapata –añadió-, provocó puntos de quiebre determinantes en el desarrollo del movimiento revolucionario mexicano y, al mismo tiempo, afectaron el rumbo del resto del siglo XX en México.
Esta rivalidad política –anotó- determinó el desarrollo de la Revolución Mexicana, provocó una ruptura ideológica que giró en torno a principios políticos y proyectos para el progreso de México, que modificaron la estructura política y social en el país, además de dotar al movimiento revolucionario de la esencia social y política que necesitaba.
Recapituló que las diferencias de pensamiento entre Madero y Zapata, se dieron a partir de marzo de 1911 hasta noviembre de ese mismo año y, ocasionaron la ruptura definitiva entre ellos, marcada por dos momentos clave que provocaron dicha ruptura: el primero, cuando Madero impone como gobernador de Guerrero y jefe del movimiento revolucionario en Morelos al maderista Ambrosio Figueroa, situación que los zapatistas rechazaron pues eran territorios que ellos controlaban.
El segundo, dijo, se refiere a la toma de posesión de Madero como presidente de México en noviembre de 1911, durante la cual exigió la rendición y fidelidad de los grupos armados revolucionarios hacia su gobierno. Zapata, al no estar de acuerdo en dejar las armas ni el proceso de solución sobre los litigios de tierras, rompe toda relación con él y proclama el Plan de Ayala, el 28 de noviembre del mismo año.
Este plan da pie a la esencia social de la Revolución, con un vocabulario político incluyente a favor de los pobres, las clases medias, los campesinos y los obreros, y con ello el movimiento armado trasciende más allá de la transformación política y establecimiento de elecciones.
Al mismo tiempo ofrece un cambio radical en la posesión de tierras, al impulsar el uso de las haciendas como política de Estado y después promover su desaparición paulatina, cuando habían existido desde finales del siglo XVI; además propuso la restitución y dotación de tierras, es decir, devolución de éstas a quienes fueron arrebatadas y su repartición entre quienes nunca habían poseído una”.
Expuso que el Plan de Ayala fue el origen de la posterior creación de diversas leyes agrarias a favor de los campesinos, entre ellas, la Ley Agraria de 1915, emitida por Venustiano Carranza; la Ley de Ejidos de 1920, impulsada por Álvaro Obregón; hasta las reformas agrarias al Artículo 27 Constitucional, hechas en 1934 y 1947 por Lázaro Cárdenas y Miguel Alemán, respectivamente.
Por lo tanto, resaltó que es necesario decir que los ideales políticos de Madero giraban en torno a un cambio de las autoridades de gobierno, federales y estatales, más no de las estructuras políticas. Además, pugnaba por la construcción de un mejor país basándose en procesos democráticos como la no reelección y la libertad de expresión y discusión de ideas.
En el ámbito agrario, Madero apostaba por una vigilancia más profunda de los procesos legales en los tribunales durante los litigios de tierras, y así determinar cuáles de éstas serían entregadas a los campesinos y cuáles no.
Por el contrario, para Emiliano Zapata la solución era dar el fallo a favor de la gente humilde sin considerar los procesos legales, pues las tierras eran una necesidad vital de los campesinos, para quienes no tenerlas significaba días de hambre y pobreza al no poder sembrar y cosechar productos de autoconsumo y venta, concluyó.