Crónica de una postulación anunciada; Beltrones, la piedra en el zapato

Ciudad de México. 28/11/17.(Con información de El Financiero).- Mentir con la verdad enloquece más a los que viven de la mentira que a los que mienten para convivir. Así, en el país de las mentiras, lo evidente nunca fue tan obvio.

En agosto pasado, en el marco de la XXII Asamblea Nacional Ordinaria, el PRI retiró candados y le abrió el camino hacia Los Pinos, al eliminar el requisito de la militancia para ser candidato a cargos de elección popular, incluyendo la Presidencia.

El PRI eliminó el candado de que los aspirantes a la candidatura debían tener una militancia activa de al menos 10 años y abrió la posibilidad de que un simpatizante pudiera acceder a esa posición.

Todo mundo pensó que sólo era la válvula de escape, por si el PRI no encontraba un candidato que atrajera votos, finalmente lo que parecía obvio reventó ayer como la gran noticia y un externo, no priista, es el abanderado a la presidencia de México..

Meade tendrá que llevar a cabo una operación política para lograr el respaldo de priistas como Miguel Ángel Osorio Chong o Manlio Fabio Beltrones, que se oponían a su candidatura.

“Si algo le puede hacer daño al PRI es desdoblarse a la derecha, como le sucedió al PRD (…) El PRI está obligado históricamente a desdoblarse hacia la izquierda, como un partido progresista, no un grupo conservador. De ahí la importancia de la postulación de un candidato. Si el candidato que resuelva el PRI es de carácter conservador, no laico y gira a la derecha, el PRI perderá su esencia”.

Esas fueron las palabras de un Beltrones en picada, culpado por las derrotas históricas del PRI y siempre visto con reserva por ser considerado “el policía” que todo lo sabe y todo lo espía.

En su primera visita al PRI nacional como aspirante oficial a la candidatura del partido, Meade Kuribreña se dirigió a integrantes de la Organización Nacional de Mujeres Priistas (ONMPri), de la Red Jóvenes por México y del Movimiento Territorial, para solicitar su respaldo de cara a su eventual registro como precandidato el próximo domingo 3 de diciembre.

La primera parada en su recorrido de adhesiones fue a la Confederación de Trabajadores Mexicanos (CTM). Allí, arropado por el secretario general de la CTM, Carlos Aceves, José Antonio Meade explicó que la elección de la CTM como el inicio de su “aventura” como precandidato no fue fruto de una decisión casual, sino de un reconocimiento al sector obrero como “pilar fundamental” en el desarrollo económico del país.

Lorena Martínez, secretaria general de Movimiento Territorial (MT), una estructura del PRI enfocada en áreas urbanas, dijo que estaba convencida que ningún militante reunía los atributos de Meade. Tiene “la característica de poder jalar votos de otros partidos. (Esto) junto con el trabajo de la estructura del partido, nos pone en una condición de franca competencia y posibilidad de ganar”.

“Todos llegábamos a la conclusión de que el doctor Meade es el más sensato, el más prudente, que no tiene cola que le pisen”, dijo Fausto Zamorano, dirigente del sector popular del PRI, por eso “dije ‘este es mi candidato’”.

Hace 10 días, el líder de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FTSE), Joel Ayala, también había anunciado que la organización con presencia en todo el país ya había tomado la decisión de apoyar a Meade porque tenía una “conducta intachable”, según declaró a reporteros desde su curul en el Senado.

En las aulas del Instituto Nacional Autónomo de México, donde en 1987 inició la carrera de Economía –antes de estudiar Derecho en la UNAM–, el hoy aspirante a la candidatura presidencial priista logró consolidar afectos y relaciones que marcaron su destino en el servicio público.

Ahí conoció al actual canciller, Luis Videgaray, su amigo desde entonces. También al actual presidente del Senado, el panista Ernesto Cordero, quien fue su jefe en la Secretaría de Hacienda, y a José Antonio González Anaya, hoy su sucesor en Hacienda.

Pero ‘Pepe’ Meade –como muchos lo llaman– en realidad está familiarizado con el servicio público y la vida política desde siempre, pues es nieto del abogado y escultor José Kuri Breña e hijo del abogado y economista Dionisio Meade, quien lo motivó a estudiar Economía y Derecho; él lo incursionó en las relaciones públicas, lo mismo con políticos que con economistas, banqueros y líderes religiosos.

El vínculo entre Meade y Videgaray lo refrendan ellos mismos en público, como cuando hace unos meses, en dos actos protocolarios develaron sus respectivos retratos, en las galerías de exsecretarios de Hacienda y de Relaciones Exteriores.

Con Ernesto Cordero, Meade se conoció el primer día de clases en el ITAM, en 1987. Se cuenta que junto con él y González Anaya, triangulaba horarios, ya como funcionarios públicos, para comer tacos en Polanco.

Sus relaciones políticas incluyen al expresidente Felipe Calderón, el exlíder nacional panista Gustavo Madero, Dionisio Pérez Jácome y Patricia Flores.

La relación de Meade con el actual líder del PAN, Ricardo Anaya, es institucional; tiene mayor acercamiento con los senadores Roberto Gil Zuarth, Javier Lozano y Salvador Vega Casillas –los llamados “rebeldes”–, quienes fueron sus compañeros durante el sexenio de Calderón, así como con Margarita Zavala y la senadora Mariana Gómez del Campo.

Hoy Meade está en la contienda por Los Pinos. Hace seis años –reveló el propio candidato el pasado 12 de octubre durante su comparecencia en el Senado–, cuando trabajaba para el gobierno panista de Calderón, votó por el priista Enrique Peña Nieto. Su comentario, más que críticas le valió el reconocimiento, incluso, de quienes no esperaban una respuesta directa, franca y honesta.

Su paso por cuatro secretarías le ha aportado la experiencia necesaria para poder asegurar que “no hay trincheras pequeñas en el servicio público; la vocación pública es una vocación que puede hacer modificaciones profundas (…) ser gobierno es cada vez más difícil y se requiere sacrificio, ser gobierno exige talento y preparación”.

José Antonio Meade y el actual canciller, Luis Videgaray, fueron compañeros en el ITAM.

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