Desde la SEDENA vendieron armas al crimen; lo supieron en 2019
Documentos hackeados a la Sedena revelan que un proveedor de armas para un grupo criminal tenía su base de operaciones en el Campo Militar 1 de la Ciudad de México y otro cerca del octavo regimiento en Almoloya.
Vendieron granadas en 26 mil pesos; dos millares de municiones para fusil AK-47, cinco millares para R-15 y 50 cargadores de cada tipo de rifle. Uno de ellos tenía rango de coronel, reporta la agencia AristeguiNoticias.
El informe robado revela que la Defensa tuvo información de esto desde el 10 de junio de 2019 y que un militar proporcionaba información de movilidad y operativos a una célula de un cártel con base en Tejupilco, Estado de México.
En mayo de dicho año, se llevó a cabo la venta de 70 granadas a una célula delictiva en Atlacomulco, Estado de México.
El proveedor de armas y equipo táctico es otro presunto integrante del Ejército, a quien los criminales se refieren como “antiguo” y que -según el análisis de su señal telefónica- tiene su base en el Campo Militar No. 1 de la Ciudad de México.
El Centro Nacional de Inteligencia también reportó, en otros informes, la corrupción de autoridades de Jalisco y Estado de México con grupos delictivos.
Uno de los casos descritos, en un informe de enero de 2019, es el de un agente activo de la Fuerza Única de Reacción Inmediata Mixta, asignado a la zona metropolitana de Guadalajara, quien “funge como enlace entre líderes del Cártel Jalisco y autoridades de los tres ámbitos de gobierno (federal, estatal y municipal)”.
También, mediante intervenciones telefónicas, se sabía desde el 24 de enero de 2019, habría una reunión con dos alcaldes del Estado de México y líderes criminales, para negociar la compra de camiones recolectores de basura.
El reporte militar mencionó que uno de los líderes delictivos tenía interés “por el manejo de recursos públicos de ambos municipios por el financiamiento que recibe para la operación de sus células delictivas”.