Les daba dinero, dulces y regalos a las niñas; los padres “felices”, dice canadiense

ACAPULCO, Guerrero, 31 de marzo, (MENSAJE POLÍTICO / CÍRCULO DIGITAL).–El canadiense Walter Suk confesó que le daba 300 pesos, juguetes y dulces a las tres niñas a las que besaba en la boca, y a cambio conseguía que ellas se sentaran en sus piernas y le permitieran besarlas. Aclaró que no sólo besó a la que aparece en el video captado por un ciudadano sino a las tres, que tienen 5, 4 y 3 años; dijo que eso lo hacía desde hace cuatro años, con las más pequeñas desde que nacieron, pero siempre con la aprobación de sus padres.

En su primera declaración ante un juez, el acusado dijo que los padres “estaban felices” cuando sus hijas recibían el dinero porque ellos son muy pobres y trabajan en las banquetas. Aseguró que aunque no pidió permiso a los padres para dar regalos y dinero a las niñas, éstos sabían lo que ocurrían, porque siempre estaban cerca y sus hijas en cuanto recibían lo que él les daba, corrían hacia donde sus padres, felices, las recibían.

En una histórica audiencia, donde estuvo personalmente el fiscal Xavier Olea y personalmente llevó la conducción de la misma la juez quinto, Beatriz Fuentes Navarro. En toda la historia del país solamente ha habido un antecedente en que el Procurador o Fiscal General personalmente haya llevado la acusación en un caso, y éste fue en el asesinato de Álvaro Obregón, donde otro guerrerense, Ezequiel Padilla, era el procurador.

El canadiense también informó que el año pasado regaló una bicicleta a la niña que aparece en el video. Durante la audiencia se les mostró el video y el acusado reconoció en ella a los padres de dos de las niñas, pero señaló que no aparecen los padres de la otra menor.

La juez determinó, a petición de la defensa, que se extendiera el término constitucional hasta el próximo 3 de abril a las 10:50 de la noche, cuando se determinará la situación legal del indiciado.

El fiscal Xavier Olea solicitó que se amplíe la declaración de la perito en psicología del DIF que tomó conocimiento del caso; de la niña que en el video fue besada en la boca –ésta en el más absoluto sigilo-, y de los señores Juana Epitacio Santos y Mariano Nava Salvador, padres de unas de las afectadas.

El fiscal le preguntó qué obtenía a cambio de dar regalos y dinero a las niñas, y, a través de un traductor, el canadiense dijo que las niñas “llegan y se sientan en las rodillas, como si fuera su papá adoptivo, y el papá y la mamá están felices viendo cuando yo le doy los obsequios”.

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