México en vilo: cárteles ahora aterran en Chihuahua
En absoluta impunidad, con acciones que pueden catalogarse como actos terroristas, cárteles del narco pusieron en jaque Ciudad Juárez, en el estado norteño de Chihuahua, en México.
El saldo hasta el momento es de 11 muertos, entre ellos varios civiles, incluso trabajadores de tiendas de conveniencia, así como un locutor de radio que realizaba un clip en la zona ametrallada por los comandos del crimen.
En un evidente intento de causar terror en la población, los cirminales hicieron uso de bombas molotov, metralletas. Quemaron decenas de negocios, en su mayoría tiendas Oxxo.
El terror se expandió por las calles de la ciudad fronteriza con Estados Unidos, tras un motín en la prisión horas antes.
Lo único que atinó a declarar el presidente mexicano López Obrador fue: “No fue solo el enfrentamiento entre dos grupos, dispararon a gente inocente”. Esto, tan sólo un día después de los hechos violentos en Guanajuato y Jalisco.
De acuerdo con las crónicas periodísticas, las ráfagas de balazos alcanzaron a gente inocente a las puertas de restaurantes, gasolineras, a plena luz del día y sin que las autoridades policiacas locales, estatales o federales intervinieran.
Se registró nuevamente la quema de un autobús, con lo que el crimen organizado ha desatado el terror entre la población de esta ciudad fronteriza con Estados Unidos durante más de seis horas.
El diario EL PAÍS, reveló que dos mujeres fallecieron al incendiarse la tienda en la que trabajaban, y cuatro más fueron acribillados a las puertas de una pizzería, entre ellos, un locutor de radio, Alan González y tres compañeros.
El informe oficial señala que todo comenzó por una batalla entre dos pandillas —apoyadas por los grandes cárteles— en la cárcel estatal.
Alrededor de las 13.00 horas del jueves, un grupo conocido como los Mexicles atacó a otro llamado Los Chapos. El pleito dentro de la prisión se extendió horas después a las calles de la ciudad.
Los Mexicles, según la información oficial, fueron los responsables de incendiar una decena de negocios, gasolineras mediante cócteles molotov, además de disparar a quemarropa contra la población.
Los pobladores relataron que fueron seis horas de caos y terror en toda la ciudad. Los delincuentes se pasearon con rifles y bombas sin que una autoridad consiguiera impedirlo.
Se dice que hay seis presuntos agresores, identificados como pistoleros del grupo de Los Mexicles y que se ha restablecido el orden, pero la sensación de inseguridad y desamparo prevalece entre los habitantes del municipio.
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