México, país sin democracia, desigual, corrupto y de élites opulentas: AMLO

La marcha en defensa del derecho a la educación pública y gratuita solicita el cese a la represión contra el magisterio; exige la libertad de los profesores encarcelados y castigo a los funcionarios responsables de los hechos violentos en Oaxaca.
Andrés Manuel López Obrador retomó las calles de la ciudad de México y en su discurso advirtió Hoy como ayer, existe una república simulada y un Estado que solo funciona para garantizar la acumulación de las riquezas en pocas manos, sin ocuparse del bienestar general.
Hoy, como en el Porfiriato, las tierras, las aguas, los bosques, las minas, los ferrocarriles, el petróleo, la electricidad y otros bienes colectivos, se han entregado a particulares, nacionales y extranjeros.
México, desgraciadamente, es un país sin democracia, con corrupción, desigualdad y opulencia. Pero es necesario advertir, señalar que, como sucedió en el Porfiriato, el proyecto actual es inviable, no funciona y está a punto de fracasar por completo.
Alrededor de 3 mil 500 elementos de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina, adscritos a la Subsecretaría de Tránsito y Policía de Proximidad, vigilaron la manifestación encabezada por militantes de Morena en apoyo a los profesores de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).
De acuerdo con monitores de la corporación policíaca, el último conteo fue de 17 mil manifestantes avanzando sobre Paseo de la Reforma. Desde las 9 de la mañana comenzaron a llegar los manifestantes. Tras alistar banderas del partido y cárteles en donde solicitan la renuncia del presidente Enrique Peña Nieto.
En la llamada “Marcha del Silencio” López Obrador pronunció un largo discurso en el que también dijo que La política económica vigente es una copia fiel de la que se aplicó en el Porfiriato, pero ya desde entonces quedó demostrado que ningún sistema funciona si la prosperidad de unos pocos se sustenta en el sometimiento de muchos. Aquel modelo fallido desembocó en una revolución armada.
Hoy, como en aquellos tiempos, es indispensable derrocar al régimen del PRIAN y asociados, como se hizo con Porfirio Díaz, pero sin violencia, lo subrayo, con una revolución de las conciencias, que ya comenzó, despertando y organizando al pueblo para establecer un orden político nuevo, democrático, honesto, justo y con estricto apego a la legalidad.
En suma, debe reconocerse que la política económica de élite, impuesta en las últimas décadas, ha resultado un rotundo fracaso para todos los mexicanos, no solo para la gente humilde, para la gente pobre.
Está demostrado que, en términos de bienestar y de seguridad, hemos retrocedido. Con las llamadas reformas estructurales o con las privatizaciones que es lo mismo ha crecido en forma alarmante la desigualdad social y la pobreza en nuestro país.
También, ahora, la corrupción es mayor que nunca y a ello se debe, en lo fundamental, el grave problema de la inseguridad y de la violencia. Por eso es indispensable, justo, necesario, un cambio de régimen y llevar a la práctica, de manera pacífica y ordenada, una profunda regeneración nacional.
En vez de la agenda neoliberal o neoporfirista, que solo consiste en la apropiación de los bienes de la colectividad para beneficio de unos cuantos, debemos ir hacia un acuerdo general para combatir la corrupción que es el principal problema de México.
LAS DEMANDAS
Finalmente hizo 4 demandas específicas:
- La destitución inmediata del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien ordenó lanzar a la Policía Federal en contra de maestros, padres de familia y de la población en general congregada en Nochixtlán, Oaxaca.
- Castigo a los autores intelectuales y materiales del crimen de las ocho personas asesinadas el domingo 19 de junio en Oaxaca.
- Reparación material de los daños ocasionados a familiares de las víctimas.
- Libertad inmediata a los maestros que permanecen injustamente encarcelados en todo el país. 5. Apertura de un diálogo con compromisos para revisar y formular una verdadera reforma educativa, con el consenso de autoridades, de maestros y de padres de familia.