México sentado en un auténtico polvorín por culpa del tráfico de armas
México se encuentra asentado en medio de un peligrosísimo polvorín, debido al creciente tráfico de armas de alto poder que el crimen organizado obtiene con facilidad en territorio estadounidense.
Entre el 80 y el 84 por ciento de las armas decomisadas en territorio mexicano provienen directamente de los Estados Unidos.
El Ejército ha decomisado más de 18 mil armas de fuego (al menos 12 mil largas y seis mil cortas). Más de 270 metralletas de alto poder, capaces de disparar 800 balas de 50 milímetros en un minuto; 3 millones de cartuchos de varios calibres; 31 mil vehículos, entre ellos 427 de los llamados “monstruos”.
Tan sólo en la presente administración, se han registrado más de 700 agresiones contra las Fuerzas Armadas, reveló el General César Quinn Ponce, jefe de la subsección de seguridad pública del Estado Mayor de la Secretaría de la Defensa.
Entrevistado por Joaquín López Dóriga, el militar dio a conocer, con cifras, el poder de ataque que poseen los cárteles mexicanos de la droga y del crimen organizado, que no sólo atacan a la sociedad, sino que se atreven a retar al Ejército
Además de las metralletas de grueso calibre, poseen lanza grandas y cohetes con los que derriban helicópteros, además de los carros monstruo, altamente blindados, como tanques de guerra.
Las principales rutas de tráfico son:
- California – Tijuana, Baja California.
- Arizona – Nogales, Sonora.
- Nuevo México – Ciudad Juárez, Chihuahua.
- Texas – Nuevo Laredo/Reynosa/Matamoros, Tamaulipas.
El general de Brigada de Justicia Militar, Alejandro Ramos Flores, señaló que el principal impedimento para frenar este tráfico es la legislación en Estados Unidos, derivada de la interpretación amplia de la Segunda Enmienda, donde se considera un “derecho casi sagrado” la posesión y la aportación de armas en el país.
“Eso ha llevado a que haya una legislación un tanto laxa, un tanto incompleta para poder mantener controles más estrictos sobre la producción de armas y sobre su comercialización y con ello evitar su desvío hacia fines ilícitos, porque históricamente Estados Unidos ha armado al crimen organizado mexicano, históricamente.