Profundo pesimismo de la IP respecto al entorno económico 2018

Ciudad de México. 29/01/18. Agencia SIC.- En un entorno de serias complicaciones en la renegociación del TLCAN y los resultados de las elecciones presidenciales, agentes del sector empresarial prevén que el tipo de cambio pueda llegar a ubicarse por arriba de los 20 pesos por dólar, por lo que sería muy probable que la inflación se mantenga fuera del rango objetivo del Banco de México de 3% +/- un punto porcentual.

El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) señaló que de acuerdo con los datos del INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía), en la primera mitad de enero este indicador registró una variación anual de 4.63 por ciento, porcentaje que a pesar de ser ligeramente menor al de la quincena previa (4.83 por ciento), al igual que el INPC (Índice Nacional de Precios al Consumidor), se mantiene como la variación más alta para una primera quincena desde 2009.

“Este comportamiento es señal de la dificultad que puede enfrentar este indicador para reducir su ritmo de crecimiento durante el presente año, sobre todo ante la incertidumbre que persiste sobre la evolución del mercado cambiario”, insistió.

El sector empresarial del país advirtió lo difícil que será que este año la inflación se logre situar en un rango menor al 4.0 por ciento, tanto por el incremento constante que están sufriendo los precios de los combustibles y gasolinas –y que continuarán así todo el año-, aunado al tipo de cambio y los resultados de las negociaciones para la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Por ello, advirtió que las medidas de política económica que se instrumenten este año tendrán la responsabilidad de fortalecer la estabilidad macroeconómica, poniendo especial atención en acciones que contribuyan a una disminución de la deuda del sector público, una reingeniería del gasto que haga más eficiente la asignación de los recursos y el fortalecimiento de las fuentes de ingresos recurrentes y de largo plazo.

“De esta manera sería factible comenzar a ver resultados más favorables en materia cambiaria y en las cuentas externas, lo que contribuiría a mantener un nivel de inflación baja y estable, beneficiando el poder adquisitivo de los hogares”, señaló en un análisis el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

Señaló que “si bien no se anticipa un gasolinazo, es probable que durante el año los precios de las gasolinas y el gas se sigan ajustando al alza, respondiendo al efecto del aumento del precio internacional del petróleo y de la volatilidad del mercado cambiario, lo que puede implicar un efecto negativo en los costos de las empresas que finalmente tendrían que trasladarlo a los precios finales al consumidor”.

En el análisis, observó que no obstante, las empresas han hecho esfuerzos para mantener estables los precios, la depreciación de 42.6 por ciento que acumula el peso en lo que va del sexenio ha hecho inevitable algunos ajustes en diversos segmentos de precios.

“Que en este caso se reflejaron principalmente en al indicador subyacente, donde se concentran los precios más estables de la economía, por lo que este indicador refleja de mejor manera el comportamiento de la inflación”, aseveró.

Como se esperaba, observó el CEESP, la inflación anual de la primera quincena del año registró una significativa baja en su ritmo de crecimiento al ubicarse en 5.51 por ciento, porcentaje inferior en 1.34 puntos porcentuales al reportado en la última quincena del 2017 (6.85 por ciento).

Si bien la opinión generalizada considera que este comportamiento anticipa el inicio de una dinámica descendente, se debe tener en cuenta que aún es el nivel más alto para una primera quincena desde 2009, por lo que también se puede anticipar que el tiempo en el que se logre regresar al rango objetivo del Banco de México (3 +/- 1 punto porcentual) podría ser mayor a lo anticipado.

De hecho, la mayoría de los pronósticos estiman que al cierre el 2018 la inflación cierre ligeramente por arriba del 4.0 por ciento.

Asimismo, se debe tener en cuenta que el menor ritmo de crecimiento anual de los precios en la primera quincena del año se atribuye principalmente a un efecto aritmético, ya que la comparación del INPC se hace con un periodo en el que se vio afectado por el incremento que se autorizó a los precios de los combustibles.

En la primera quincena de enero del 2017, el precio del gas doméstico aumentó 17.8 por ciento, en tanto que el de la gasolina de bajo octanaje lo hizo en 16.8 por ciento y la de alto octanaje en 21.7 por ciento; incrementos que contrastan significativamente con los registrados en el inicio de este año, que fueron de 3.9 por ciento, 1.5 por ciento y 1.1 por ciento, respectivamente.

Esto confirma que la evolución del INPC durante el 2017 respondió en buena medida al comportamiento del subíndice de precios no subyacente, es decir, a la evolución de los precios más volátiles de la economía, en especial a los de combustibles.

En este contexto es importante señalar que el rubro de precios de gasolina de bajo octanaje tiene la tercera ponderación más alta en el INPC, lo que refleja su impacto en la inflación general.

“Evidentemente esto tiene una incidencia negativa en el poder adquisitivo de las familias. Durante el 2017 las revisiones salariales contractuales resintieron el impacto de una inflación elevada al registrar descensos anuales en cada mes.

“Sin duda en este año las empresas tendrán que hacer frente a demandas salariales más altas para compensar el impacto inflacionario, situación que podría tener algún efecto negativo en la generación de empleos y en el nivel de salarios, contribuyendo a la permanencia de la precarización del mercado laboral”, puntualizó el CEESP.

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