Sigue éxodo de familias por violencia en las montañas de Guerrero

Decenas de familias han huido a poblaciones cercanas y se refugian en una cancha de fútbol, luego de haber sido atacadas durante más de 8 horas, en las comunidades de Tula, Xicotlán, Acahuehuetlán y Alcozacán, en el municipio de Chilapa de Álvarez, por el grupo armado de Los Ardillos.

Consejo Indígena y Popular de Guerrero – Emiliano Zapata (CIPOG-EZ) y el Congreso Nacional Indígena (CNI) señalaron que los cárteles llevan años utilizando drones cargados de explosivos y armas sofisticadas para mantener una guerra que se ha fragmentado en facciones rivales.

Se trata de una crisis humanitaria que se agravó entre el 9 y 10 de mayo. Las comunidades indígenas nahuas han enviado reportes continuos sobre los bombardeos con drones y las balaceras, pero las autoridades estatales no han emitido un comunicado oficial de condena o de acción inmediata.

Hay una pequeña presencia de actores estatales, y comunidades que han sido abandonadas por las fuerzas mexicanas frente a los ataques de grupos criminales. El gobierno federal de México y las autoridades estatales locales en Guerrero no respondieron al momento de los ataques. Ahora mandan representantes.

La organización CIPOG-EZ ha documentado que 76 personas en la región han sido asesinadas debido al conflicto con el grupo en los últimos años, y otras 25 han desaparecido. Por eso acusan una “omisión cómplice” ante el avance de este grupo delictivo, que busca el control territorial de la región.

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