TRAS BAMBALINAS.- Caballada flaca entre pastoreo de borregos y autistas

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Por Jorge Octavio Ochoa.- Mal empieza el año para el que ahorcan en enero y si Mancera no se aplica y no promulga la Constitución CDMX en el plazo establecido, podrá irse despidiendo de toda candidatura o aspiración presidencialista porque esto será tomado como un fracaso.

No menos mal le va a Ricardo Anaya quien, si bien concitó el respaldo de los panistas sobre el derecho de otorgar la educación que mejor convenga a sus hijos, dejó ese tufo clasista de los que pueden darse lujos que el 99% de la población nunca en su vida alcanzará.

Todo esto se da en medio de los escándalos de corrupción más sonados de la década, en una impúdica danza de millones de peculado entre los gobiernos priistas de Veracruz, Chihuahua, Coahuila y el panista de Sonora.

Pero resulta que acusadores están embarrados del mismo lodo que los acusados. Desde el Congreso, los SENADORES se gastan 42 millones de pesos al año en pagos a “asesores”, en salarios que oscilan entre 103 mil a 141 mil pesos al mes.

Así, en medio de esta voracidad por la riqueza y el poder, esta semana que inicia, el Congreso de la Unión entrará en la recta final para discutir el Presupuesto de 2017 y lo único que se avizora es otro recorte brutal en educación principalmente en las Universidades.

Al menos 400 mil jóvenes se sumarán al ejército de ninis, que no encuentran espacio en las universidades públicas, ni trabajo en ningún lugar.

Para tener una idea de la magnitud desastre económico que vivimos, sólo baste decir que los Diputados solicitaron reasignaciones por más de 735 mil millones de pesos. Sin embargo, la bolsa extra disponible es sólo de 51 mil millones.

Nuevamente el sector castrense será el menos afectado, bajo la lógica de que vivimos en una crisis de seguridad nacional que está muy lejos de haberse solucionado. Más de 69 mil millones a la Defensa, para un país que no está en guerra. Estamos forjando una nueva casta divina. Cuidado.

Para complicar aún más las cosas, las elecciones del martes en Estados Unidos han puesto a nuestro país de rodillas sin siquiera tener claro quién es la menos mala opción. El dólar estará por arriba de los $22.00 pesos, con una inflación en 6% en caso de que gane Trump. ¿Y si gana Hillary?

Banorte y CitiBanamex anticipan baja de casi 1% en el crecimiento mundial si gana Trump, pero el hecho es que Hillary tampoco es una buena noticia para nosotros pues ella también someterá a revisión los tratados de libre comercio.

Puestas así las cosas, el cierre de año nuevo no pinta nada bien para los mexicanos, porque presagia más tormentas a mitad de sexenio, en una disputa electoral que seguramente alejará a los ciudadanos de los partidos.

El propio accionar de la Asamblea Constituyente de la CDMX nos da el marco de referencia de la banalidad que impera ya no sólo entre la clase política, sino entre los disque líderes sociales y actores públicos que piensan en ser Diputados como un simple estatus sin compromiso alguno.

El ausentismo ha sido la “nota” de cada una de las sesiones, ya no sólo de las plenarias, sino del trabajo en Comisiones, donde se acumulan 919 documentos: 554 iniciativas de diputados y 365 propuestas de ciudadanos.

Qué tanto nos pueden representar a los ciudadanos los actores “de carácter” que dicen ahora no tener tiempo no sólo para presentar propuestas, sino para discutir aquellas otras que preocupan a los capitalinos.

Veremos pues a los Constituyentes trabajar a marchas forzadas, mientras los miércoles debaten trivialidades que no tienen qué ver con dictamen alguno. De los 100 que componen ese ilustre órgano, hay más de 30 que nunca asisten.

El propio Mancera está arriando banderas y dice que no habría problemas si se retrasa la promulgación de la Constitución para la ciudad, fijada para el 5 de febrero del año próximo. Lo importante, dice, es tener un buen documento “fundacional”.

¡Señor Mancera! ¡Diga las cosas por su nombre! Lo deseable es tener un documento “funcional”, porque eso que ustedes mandaron, es un mamotreto sin pies ni cabeza, que plantea el paraíso del nunca jamás.

Pero bueno, mientras las cosas se descomponen, tenemos a uno que sigue pastoreando por toda la República, con ese discurso de los buenos y los malos, “los de arriba y los de abajo”, convertido en el rey de las obviedades.

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