TRAS BAMBALINAS. ¿FIESTAS PATRIAS? NADA QUÉ FESTEJAR

Reportero, cronista, columnista durante más de 30 años en los periódicos EL DÍA, UNOMASUNO, EL UNIVERSAL, QUADRATIN. Asesor de Comunicación Social en la antigua Secretaría de la Reforma Agraria (SRA) hoy Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) y asesor de la Dirección en Jefe del Registro Agrario Nacional (RAN) hasta diciembre del 2015. Especialista en manejo de redes y estrategias de comunicación masiva. Licenciado en Periodismo en la Carlos Septién García, con estudios en Relaciones Públicas y Comunicación de Masas en la Universidad Latinoamericana.

Por JORGE OCTAVIO OCHOA. México entrará, a partir de este mes y este año, a una etapa histórica que puede marcar, por lo menos, el devenir de los próximos 20 años de la nación.

Las fauces dictatoriales del régimen y la inclinación autoritaria del Presidente de la República se mostraron, en toda su plenitud, esta semana que acaba de terminar, a través de tres hechos escandalosos:

1.- La orden presidencial a los secretarios de Defensa, Marina, Gobernación y Seguridad Pública para hacer el vacío en el Senado a una reunión de legisladores de Morena a la que tampoco asistió el líder de ese partido, Mario Delgado.

2.- La amenaza abierta a los Ministros de la Suprema Corte y a todo el Poder Judicial, por sólo insinuar la posibilidad de terminar con el temido ejercicio extralegal de la Prisión Preventiva Oficiosa.

3.- La aprobación, vía Fast Track, del traspaso de la Guardia Nacional al fuero del Ejército, como auténtico brazo ejecutor para empezar un proceso de militarización, que no sabemos cómo, ni cuándo se detendrá.

De continuar las cosas como van en el Congreso, el próximo 15 de septiembre no habrá nada qué festejar. Será el grito más amargo de los mexicanos, pues la independencia, soberanía y libertad, serán sólo palabras huecas ante los hechos.

El proceso de militarización del país avanzará inexorable, en medio del avasallamiento y pulverización de los Poderes Legislativo y Judicial, a los que el actual Presidente de la República ha convertido sólo en comparsa de sus deseos.

Todo indica que el avance de la llamada 4ª Transformación, seguirá en medio de una cada vez más peligrosa polarización, porque la sociedad está visiblemente dividida y sobre todo, enojada. Hay ya, muchos que se dicen “engañados”.

Lo que Andrés Manuel López Obrador empieza a gestar en estas horas, no tiene otro nombre más que TRAICIÓN. Traición a su palabra, traición al voto de 30 millones de mexicanos que creímos en él; traición a la Constitución.

Esto tendrá altísimos costos para su presunto “movimiento” de regeneración, porque cada día hay más desprendimientos. Sus otrora ideólogos, hoy lo ven como un prevaricador y mentiroso.

En la Suprema Corte, en el Congreso y entre los hombres que formaron el círculo cercano de López Obrador, se observan ahora graves divisiones, que alejan a la “corcholata” favorita, Claudia Sheinbaum, de la postulación presidencial.

Pero al margen del dedazo y el tapadismo, el nefasto presidencialismo vuelve con todo su grosero uso y abuso de poder, como se ha demostrado en estos últimos  7 días.

No sólo dio una bofetada a los senadores de su partido cuando, de última hora, ordenó la inasistencia de los secretarios de Marina, Defensa, Seguridad y Gobernación a la reunión del grupo parlamentario de esa Cámara.

También se excedió al señalar a los Ministros de la Corte Yasmín Esquivel, Loretta Ortiz, Margarita Ríos-Farjat y Juan Luis González Alcántara como los traidores a su movimiento.

Pero lo más esquizofrénico, fue haber revelado el nombre del Coronel José Rodríguez Pérez como el autor intelectual o asesino de 6 estudiantes luego de la masacre de Ayotzinapa.

Las implicaciones de esto último son graves, pues involucran al ex secretario de la Defensa Salvador Cienfuegos y a los actuales secretarios de Defensa y Marina, que también ocupaban un lugar estratégico cuando ocurrieron esos trágicos hechos.

Claro que fue un crimen de Estado que el gobierno de Enrique Peña Nieto quiso ocultar. Pero ahora el régimen de AMLO tendrá que dar nuevas paladas en esa tumba para enterrar la Verdad Histórica y la Verdad Verdadera: fue el Ejército.

EL ODIO Y LA VENGANZA

¿Quién persigue a los ejecutores? ¿Se dice todo sobre Murillo Karam pero, dónde está el Coronel José Rodríguez Pérez y los otros militares involucrados?

Así pues, López Obrador ha desatado los odios e incluso en algunos casos, los ánimos de venganza y confrontación, que podrían estallar en los ámbitos legislativo, judicial y legal.

Como decíamos al principio, AMLO es un traidor para muchos de sus propios panegiristas, que lo empiezan a describir y a desenmascarar como un sujeto fuera de todo orden y sujeción. Incluso los “moneros” de Palacio ya lo ven así.

El desaire en el Senado sólo desató los demonios de una tormenta que se avecina. La Cámara Alta no debe ser “extensión del Ejecutivo” sino “un órgano de control constitucional”. “Somos un órgano equilibrador”, advirtió Ricardo Monreal.

Le recordó al Presidente de la República que el Senado no es comparsa ni apéndice del Ejecutivo. “Tenemos que actuar con pudor constitucional”. Y con estas frases no sólo acumuló más adeptos, sino también autoridad moral y legal.

Ante el brutal desaire y manotazo de los Secretarios del Gabinete de Seguridad, Monreal retó a sus adversarios: “Como persona, a mí no se me hizo. El desdén es para un órgano legislativo.

“Si el problema es conmigo, que los invite a ustedes sin mí. Yo no voy a la reunión que quieran ir con él, se los ofrezco, pero no tiene por qué tratar a todos igual”.

“Si el pleito es conmigo o si la diferencia es conmigo, no lo merece ningún compañero ni ninguna compañera”, advirtió Monreal, e hizo un llamado a sus compañeros a “honrar la Constitución”.

LA PRIMERA BATALLA

Monreal ganó así la primera batalla al Mandatario, al dejar la presidencia del Senado en manos del poblano Alejandro Armenta. Con esto consiguió la adhesión de un gobernador, que también ya tiene diferencias con Morena.

Para nadie es un secreto la disputa que tienen el gobernador Miguel Barbosa y el coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ignacio Mier Velazco. Todo por la sucesión adelantada en aquella entidad.

La semana pasada, desde Puebla, Monreal mandó otro mensaje a Morena y al presidente López Obrador, en un evento que parecía inocuo: un taller legislativo, “10 por México”, que se impartió en el Congreso del estado

Ahí, Monreal felicitó al gobernador de Puebla, Miguel Barbosa, por su “actitud digna de defender la soberanía del estado por encima del centralismo”. Dijo que Barbosa no ha permitido que el centralismo ahogue el espíritu poblano.

Así, al interior de Morena se registra ya un corrimiento, que involucra a varios de los que fueron miembros de su primer círculo en el gabinete y a los que funcionaban como ideólogos del movimiento y hoy parecen más críticos del mismo.

El primer secretario de Hacienda del gobierno de López Obrador, Carlos Urzúa, lo dibuja como un hombre “amargado”, que ha llevado “un mal gobierno” que va de error en error. “Es difícil identificar una política del presidente que haya sido un éxito”

Considera la cancelación del aeropuerto de Texcoco como “un error gravísimo”. Ya había un costo “hundido”, de más de 100 mil millones de pesos. Además, emitió bonos por otros 100 mil millones de pesos, respaldados por la TUA.

“El chistecito, nada más de cancelar el aeropuerto”, sin considerar el costo de la remodelación del aeropuerto de Santa Lucía, nos salió en más de 200 mil millones de pesos. Esto, además del volumen de inversión que ya no se dio.

El Plan Nacional de Desarrollo de López Obrador fue otro motivo del desencuentro, pues el día que le ordenaron a Urzúa llevarlo al Congreso, vio que no era el documento elaborado por Hacienda, sino “un verdadero manifiesto político”.

Urzúa se negó a presentarlo y ahí empezó la ruptura. Redactó su renuncia y de inmediato lo twitteó, sin esperar la respuesta de López Obrador.

“Hay intereses obscuros, las cosas no están bien y siguen empeorando”, advierte ahora Urzúa.

“Quien llegue, sea de Morena o del partido que sea, va a recibir un cartucho prendido”, porque las finanzas públicas estarán en alfileres, advierte quien fuera incluso secretario de Hacienda de AMLO cuando fue Jefe de Gobierno.

EL PODER Y EL DINERO

Sus nuevos críticos admiten que López Obrador no es un hombre al que le interese el dinero, pero sí el poder. Todo tiene visos electorales, tintes clientelistas y con apetitos de concentrar más poder.

Se ha rodeado de gente inepta, cuya honestidad está en duda y que ha provocado que en todos los rubros deje saldos negativos. Gibrán Ramírez, uno de sus panegiristas más famosos, admite hoy que está “inflada” la popularidad de AMLO.

Incluso declaró abiertamente que las encuestas tienen un sesgo a favor de Morena, aunque luego en los hechos la realidad es otra, como la pasada derrota en la Ciudad de México, donde el partido en el poder perdió la mitad de la capital del país.

La gente no lo ama; simplemente, lo aprueba. En contrapartida, la desaprobación “está subestimada”, dice Gibrán. Según el analista, la desaprobación es aproximadamente del 44%.

Cada día se le percibe con una relación más problemática con la verdad. Ya ni las promesas (…) ni la presunción de resultados tendrán el impacto que en anteriores informes tuvo”

“Los dirigentes populistas resultan democratizadores porque, en efecto, movilizan a grandes sectores del pueblo en pos de causas. Parece que López Obrador, más que ser ese gran dirigente popular, tenía ganas de ser un gran locutor”.

“Se ha convertido en eso: en el gran locutor de un público fiel, pero esos no transforman realidades”, le espetó el ideólogo.

Germán Martínez, exdirector del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), resumió todo lo anterior con frases lapidarias: “No hay paz en las calles en México; en muchas zonas gobierna el narco, los criminales, los malandros.

“Los levantones siguen, el secuestro sigue, el asesinato sigue; los periodistas siguen derramando sangre y eso es en las manos manchadas de la 4T. Ahí está el pendiente, ahí está la llaga y ahí está el dolor. Sin seguridad no hay 4T.

“Quería yo un Presidente. No tenemos un gerente, pero tenemos un locutor que derrama sangre en este país. Ahí están los periodistas asesinados, los desaparecidos, ahí está Ayotzinapa, y cuentos y cuentos ordeñando el dolor”

“…el dolor de los padres de Ayotzinapa, ahí están los panteones llenos de muertos por el COVID. Yo no estoy inventando el dolor en las funerarias, yo no estoy inventando el pánico en las calles de Zacatecas ni los fusilamientos en San José de Gracia. Eso tiene una responsabilidad y es una responsabilidad de la 4T”.

Ese es el colofón, en el inicio de un mes que paradójicamente será el más nefasto para la historia de México, porque se acerca a la ruptura del ideario y la confirmación de una dictadura.

DISTOPÍA, será la palabra que se pondrá de moda en los próximos días, opuesto a la utopía. Distopía es la Sociedad imaginaria bajo un poder totalitario o una ideología determinada, según la concepción de una persona: Andrés Manuel López Obrador.

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