TRAS BAMBALINAS. La Traición como Método

Por Jorge Octavio Ochoa.

Mal le resultó a Morena adelantar sus campañas de candidatos a gobiernos estatales. Sólo potenció la exhibición de políticos corruptos de su galería especial. Peor aún después de que el influyente diario The New York Times revelara que al menos una decena de funcionarios de Morena, incluyendo legisladores y gobernadores, se han acercado discretamente a agencias de Estados Unidos —impulsados en parte por la DEA— para ofrecerse como informantes.

La noticia no sorprende, pero confirma, y el aparato del oficialismo se ha visto desarmado para desmentir, o por lo menos equilibrar la balanza y compartir la mala reputación con los demás partidos políticos de México que, si somos justos, no están libres de pecado. “La corrupción somos todos”, podría llamársele a este capítulo de la historia que, en el rubro de Cómo ser político, podría añadir otro capítulo denominado: “El recurso de la Traición como método”.

Según el secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, los cárteles del narcotráfico tienen totalmente controlada la frontera en México. “No hay ni un solo centímetro de la frontera norte de México que no esté cubierto por una plaza”, dijo en una audiencia ante la Cámara de Representantes. Aseguró que nueve organizaciones criminales mantienen el mando en el muro. Por eso, literalmente militarizarán la frontera.

Sin embargo, contra todo lo que se pueda pensar, el efecto del mundial de futbol  fue altamente provechoso para el régimen 4Teísta, porque diluyó el impacto mediático de las acusaciones estadounidenses sobre la presencia de cárteles del narcotráfico en la frontera norte y el asesinato de la periodista Roxana Guzmán, en medio de la absoluta indolencia de la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, o la indiferencia de la presidenta con la madre de ésta.

Aun así, es un hecho que hay preocupación en el aparato oficial, no sólo por lo que pueda pasar en el futuro cercano con muchos de sus militantes a los que les han retirado la visa, sino por la caída sintomática de popularidad de sus principales referentes y del propio partido. Tan es así, que ahora han preparado una de las jugarretas más sucias para contener al que podría ser su enemigo más peligroso en el 2027: Somos México, la marea rosa.

Aunque los morenistas menospreciaron las concentraciones convocadas por esa organización, ahora tratan de evitar toda analogía en el ánimo de los mexicanos, que podrían decantarse por un voto diferente. Así, plegados más al designio oficial, el Instituto Nacional Electoral (INE) ordenó retirar el color rosa, el nombre y el emblema a la organización Somos México. El argumento: riesgo de generar confusión entre el electorado.

Una exigua mayoría de seis votos contra cinco en el Consejo General del INE impuso esta condición. Salvo el extinto PPS ¿qué otro partido recuerda usted que tenga el color rosa? Y lo que más temen: la “apropiación de la identidad nacional” con el nombre “Somos México“. Algunos de esos consejeros dicen que “genera una carga de identidad colectiva sumamente arraigada en el país” y ningún partido político tiene derecho a reclamar ese sentido de pertenencia total.

Así, con otra “chicanada” leguleya, ahora sí argumentan que un partido representa únicamente a una facción de la sociedad y no a su totalidad. Pero cuando repartieron la proporcionalidad de representación, El Tribunal Electoral (TEPJF) validó para Morena y sus aliados (Partido Verde y Partido del Trabajo) un 72.8% de representación en la Cámara de Diputados (equivalente a 364 de las 500 curules), habiendo obtenido el 54% de la votación.

Pero, lo peor del caso, es que el discurso oficialista sobre sus logros, ha caído también en un pantano, y ya no se debe considerar el Producto Interno Bruto como factor de avance del país, porque es un indicador “muy agregado” que no refleja la realidad social, según dijo la presidenta, quien ahora asegura que vivimos un “cambio de modelo económico del país” porque más de 13.5 millones de personas salieron de la pobreza.

El problema es que tampoco han aclarado la forma en que se dispersa el dinero para distribuir los apoyos a la sociedad. Hay acusaciones sobre el desvío y uso clientelar de dinero del erario a través de la Financiera del Bienestar, con quien Morena firmó un convenio para utilizar su infraestructura. La operación no fue reportada al INE y una auditoría detectó irregularidades en el cobro de comisiones y reintegros millonarios. Hubo omisiones en controles antilavado de dinero.

Según denuncias de la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad MCCI, a través de esa financiera, dispersaron 252 mil pagos en “apoyos sociales” por todo el país. El contrato para dispersar esos apoyos se firmó el 1 de junio de 2022. Fue hasta el 28 de junio de 2024 -semanas después de la elección federal- cuando se dio por concluido el acuerdo entre el CEN de Morena y Finabien.

Morena no reportó a la autoridad electoral el contrato suscrito con Finabien. Ese partido pagó 3 millones 520 mil pesos por comisiones cobradas para dispersar los “apoyos sociales”. En los informes financieros de los años en que estuvo vigente, tampoco se especifica de qué partida de Morena salió el pago de los “apoyos”. Según la denuncia, lo hizo a través de remesas nacionales o “giros”. Por cada pago, Finabien cobró una comisión de 12 pesos más IVA.

Una auditoría interna realizada en 2025 en Finabien, revela que de los 252 mil 901 giros contratados, sólo se efectuaron 140 mil 878 operaciones, por lo que se reintegraron a Morena comisiones por 1.6 millones de pesos que ya había pagado. En la propia auditoría se menciona textual que el concepto del contrato celebrado con el CEN de Morena fue “para la prestación del servicio de ‘pago de apoyos sociales’”. Aun con un monto mínimo de 100 pesos por operación, el desembolso de Morena sería millonario. De esto no se informó a las autoridades electorales. No se detalla cómo fueron dispersados esos pagos, ni el monto de cada uno. Sólo refiere que las transferencias se realizaron a partir del 5 de julio, sin precisar en cuál de los tres años estuvo vigente el contrato

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