TRAS BAMBALINAS.- Pronto veremos por quién doblan las campanas

Por JORGE OCTAVIO OCHOA.- Con la misma velocidad con la que ha llevado a cabo la transición y asumió la toma del poder tras las elecciones, López Obrador está empezando a llenar la alforja de compromisos que pronto se le podría convertir en un pantano de arenas movedizas y sumir aceleradamente a MORENA como un partido palero más.

El tema que más complicado aparece en este principio de mandato es el asunto del Nuevo aeropuerto. El nuevo “Jefe de las instituciones” ha difundido mensajes confusos, que ni sus propios asesores pueden interpretar en el terreno mediático sin darse cuenta de que, conforme pase el tiempo, lo que ocurra con el el NAICM será completa responsabilidad de López Obrador.

En la medida en que envejece y muere el actual gobierno, todo lo que ocurra en torno a eso va quedando en el terreno de las responsabilidades del nuevo régimen.

1.- Si AMLO decide continuar esa “consulta”, anuncia el cambio de lugar y opta por Santa Lucía, todas las complicaciones posteriores serán su culpa. Los reclamos de millones de usuarios recaerán sobre su administración. Ya no habrá PRI ni Peña Nietos que valgan. Es una decisión que debe asumir completamente solo.

2.- Si tras la “consulta” determina que sí va el aeropuerto de Texcoco y abre el espectro de participantes, es altamente probable que los actuales inversionistas emigren, encabezados por Carlos Slim, y ellos lo culparán de todo lo que salga mal de aquí en adelante. Eso es por lo que respecta al NAICM.

Otro tema que será motivo de reproche, es el relacionado con el fideicomiso “Por los demás”, por la forma tramposa y ofensiva conque entregó los “apoyos” a los necesitados.

Es la misma mecánica de “dádivas” con la que miles, si no es que millones de mexicanos, pierden la dignidad con tal de recibir dos mil o tres mil pesitos ya sea para becas, o para la vejez, o para reparar daños que en muchos casos fueron irreparables. Dos mil pesitos que no sirven ni para un millar de ladrillos.

No sólo es el tema del dinero, sino los acuerdos y la sumisión conque los otros Poderes empiezan a plegarse a los deseos del nuevo “manda más“. Tribunales electorales que entregan el poder con toda docilidad, lavando culpas, allanando el camino al nuevo régimen.

El Tribunal Electoral, llanamente aduce que no se desviaron los recursos para fines electorales, pero nada dice sobre la forma en que fueron obtenidos esos 78.8 millones de pesos. Al menos 44 millones ingresaron a través de depósitos en efectivo; otros 14.7 millones se aportaron en cheques de caja y otros 19.7 millones por medio de transferencias bancarias y SPEI por parte de dirigentes de MORENA.

Es, a todas luces, una mecánica para fondear un Fideicomiso que sólo entregó dádivas y 64 millones de pesos los repartió a 56 personas relacionadas con Morena, como comprobó el INE.

“Se trató de un grupo de personas organizadas alrededor del mismo partido político, toda una trama de financiamiento paralela, eso tiene un nombre: se llama fraude a la ley pues la apertura de un fideicomiso, supuestamente para apoyar a los damnificados del sismo, fue creado y operado por la dirigencia del partido Morena”, advirtió el dictamen de la Comisión de Fiscalización del INE.

Pero nada de esto pareció extraño a los ilustres magistrados electorales, empañando aún más el poco -si no es que nulo- prestigio que de por sí tiene el Poder Judicial. Así, el nuevo régimen abre su historial con una mancha, a la que se añade la sospechosa y acelerada liberación de Elba Esther Gordillo, para no dejarle esa bomba a AMLO, y añadir el compromiso de liberar a Alejandro Gutiérrez, por el desvío de 250 millones de pesos del gobierno de Chihuahua al PRI.

Son parte de los acuerdos para apurar el trago de esta transición. La época de amor y paz, reconciliación, perdón de los pecados y amnistía a los criminales ha empezado, pero con ello la alforja se va llenando. A mitad de sexenio esos cadáveres empezarán a flotar. Las pestilencias aflorarán y entonces veremos no a una Elba Esther Gordillo revivida, pero sí a un Napoleón Gómez Urrutia reconvertido en paladín de la justicia, como ya en algunas columnas políticas lo pintan.

Veremos cómo se pintan las cosas en el Congreso. La coalición Juntos Haremos Historia tendrá 69 escaños en el Senado y 307 curules en la Cámara de Diputados. Regresará la mayoría absoluta, como solamente la gozó alguna vez el PRI durante 83 años, con el agravante de que permitió el ingreso de suplentes en lugar de titulares plurinominales y la presencia de personajes polémicos que enfrentaron procesos judiciales, como relató hace unos días la compañera Leticia Robles de la Rosa, para Excelsior.

Peor aún, ese Congreso empieza también bajo nubarrones: a pesar de tener paridad de género, los hombres se quedaron con el control de los órganos de gobierno de ambas Cámaras; la baja preparación académica de sus 628 integrantes –500 diputados y 128 senadores– y la inexperiencia de ellos, ya que el promedio de 50% de integrantes jamás ha legislado.

En fin, son enormes claro-oscuros que empiezan a pardear el horizonte y que dejan poco espacio al optimismo, sobre todo si vemos un Acuerdo Comercial con los Estados Unidos impregnado por las prisas, no se sabe bien a bien de quién; de Peña Nieto o de López Obrador, porque todo indica que los operadores de éste último apretaron al máximo para su consumación, dejando de lado a Canadá. Es decir, en este primer tramo tratarán de dejar todas las culpas a Peña Nieto, que de por sí se pintó solo.

Además, el futuro de gobierno de Andrés Manuel enfrentará una desaceleración de la economía del país en 2019 y mayor inflación, según previsiones del Banco de México (Banxico). El banco central recortó su pronóstico del Producto Interno Bruto para el próximo año a un rango entre 1.8% y 2.8%, desde un previo de 2.2% y 3.2%, de acuerdo con el informe trimestral del segundo trimestre.

El factor principal por el cual la entidad recortó sus previsiones del PIB fue la contracción de 0.2% de la economía en el segundo trimestre del año debido a una baja en las actividades agropecuarias y en las industriales. Puestas así las cosas, en el futuro próximo veremos por quién doblan las campanas. Así es el juego del poder.

 

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