Con una patada en el trasero
Percepción Política
*Juan Manuel Magaña
Dicen que no, pero sí: a Miguel Basañez se le dio una patada en el trasero para que dejara la embajada de México en Washington.
Los titubeos y las contradicciones sobre este caso entre el presidente Enrique Peña Nieto y la canciller Claudia Ruiz Massieu dan idea del nivel de desesperación que hay en el gobierno por el activismo político de Donald Trump a través del cual se lleva entre las patas a México.
Tanto trabajo que costó hace siete meses poner a Basañez en aquella embajada para ahora tengan que nombrar un nuevo diplomático que sea capaz de moverle el tapete a Trump. Algo nunca visto: que ruede la cabeza de un embajador mexicano ante Estados Unidos por causa del proceder político de un aspirante presidencial.
El presidente fue entrevistado sobre el asunto y negó que la salida de Basañez de la embajada de México se trate de una destitución. Sólo admitió que el cambio de embajador tiene un “sentido estratégico”, sobre todo ante a los escenarios que se perfilan en Estados Unidos.
Peña Nieto dijo, con manifiesto enredo, que se trata solo de “una remoción, en razón de darle un fortalecimiento a alguien con una experiencia sobre todo en el trabajo consular, donde esta nuestra red de atención a connacionales y que queremos fortalecer”.
Entonces no fue destitución, pues, pero sí remoción, cualquier cosa que esto signifique.
Más claridosa, la secretaria de Relaciones Exteriores sostuvo que el cambio de embajador en Estados Unidos se debe a que se requiere una postura diplomática más firme para hacer frente a las declaraciones del precandidato republicano Donald Trump en contra de México.
Reunida a puerta cerrada Ruiz Massieu con senadores panistas, Ruiz Massieu notificó el cambio de Miguel Basañez, quien apenas lleva siete meses al frente de la embajada, por Carlos Sada Solana toda vez que se requiere un ejercicio de política más intenso y mucho más estratégico a partir de lo que está aconteciendo en el proceso electoral de EU.
Senadores que asistieron a la reunión detallaron que la canciller reconoció que la respuesta del académico Miguel Basáñez no ha sido lo firme que se requiere sino más bien débil.
Como si Basañez se hubiese mandado solo. ¿Qué no desde acá se le hizo a un lado al embajador para dejar que Vicente Fox y Felipe Calderón sacaran inútilmente la cara por Los Pinos ante Trump?
Lo que se ve que falló fue una estrategia equivocada y ahora alguien tenía que pagarla con una patada en el trasero.