MURO DE LAMENTOS: LOS ERRORES DE NUESTROS GOBERNANTES

Por OSCAR DANTES.- Si México fura un país de leyes y por ende, un Estado de Derecho, un alto porcentaje de nuestros gobernantes estarían en la calle, si no es que en la cárcel.

El costo de los errores cometidos tiene al país en un estado de postración sin que los responsables paguen por los desfalcos.

El tema va desde la Línea 12 del Metro, hasta la fallida licitación para la construcción del tren de alta velocidad México-Querétaro.

Tan sólo esos dos casos suman miles de millones de dólares que habrían sido suficientes para sacar a 20 millones de mexicanos de la pobreza extrema.

Tenemos pues, una clase política alejada de la sociedad, con funcionarios que abiertamente se dicen “cansados” y no ven más allá de su nariz cuando afirman que Iguala no es el Estado Mexicano, mientras otros les reviran la plana para decir: Iguala sí es un asunto de Estado.

Convocar a conferencias de prensa para anunciar muertos donde no los hay; apretar la tuerca para satanizar a las “vivienderas” y causar un desplome financiero que tiene a México postrado desde el 2012… ¡Y no pasa nada!

En otro país ya muchas cabezas hubieran rodado, pero varios Secretarios de Estado esconden la cabeza de manera anodina, mientras el huracán se arremolina en torno al Ejecutivo Federal.

Este ambiente de impunidad y corrupción generalizada ha creado una amplia capa social que ya no cree en nada. ¿Para qué acudir a votar en el 2015?

Los ciudadanos mexicanos muestran bajos índices de confianza en las autoridades de los distintos órdenes de gobierno y en sus propios vecinos.

Los partidos se han convertido en entes detestables que sólo van a las colonias y comunidades a coaccionar el voto y a sobornar a cambio de dádivas mientras las ejecuciones y desapariciones están a la orden del día.

La corrupción y el crimen organizado viven y conviven con la sociedad y en México no pasa nada.

Información de la DEA, de Estados Unidos, difundida hace algunos días, señala que los narcotraficantes más buscados del país han encontrado en el Distrito Federal el lugar donde pueden pasar desapercibidos, realizar reuniones y regresar a sus lugares de origen.

El DF está considerado entre las ciudades más corruptas del país y del mundo.

Las delegaciones Iztapalapa y Gustavo A. Madero están consideradas entre los once municipios más pobres del país y la única respuesta de nuestros gobernantes ante la denuncia es, otra vez, la represión, el asesinato.

Hasta la fecha no se ha informado nada sobre el asesinato de María del Rosario Fuentes Rubio, activista de las redes sociales, quien había denunciado por ese medio las actividades del crimen organizado.

El tema fue motivo de escándalo incluso internacional. La directora general de la Unesco, Irina Bokova exhortó al gobierno de México a que investigue el asesinato, pero el asunto se vio sepultado entre los escombros que está dejando el tema Ayotzinapa.

México cada día se parece más a la Italia de los años 90, cuando las mafias empezaron a dirimir sus conflictos a plena luz del día y a fuego cruzado.

Así se vio por ejemplo en Nuevo León, donde pistoleros abrieron fuego contra el líder de la CNOP en Monterrey, Humberto Reyes Martínez, en una concurrida avenida.

En el PAN recientemente fueron suspendidos los derechos partidistas de los presuntos implicados en el asesinato del secretario general de Acción Nacional en el estado de Guerrero, Braulio Zaragoza Maganda y luego el asunto se mantuvo en silencio.

Lo dicho: México está secuestrado por su clase política. Los partidos políticos tienen secuestradas todas las nóminas burocráticas, todos los cargos, todos los empleos; también tiene secuestrado el padrón electoral, por eso no les preocupa el porcentaje de votos mientras tengan aseguradas sus parcelas.

Nuestros diputados y senadores viajan a costa del erario público, incluso los que no trabajan, como Samuel Gurrión, quien en dos años como diputado del PRI, sólo ha presentado una iniciativa, la cual fue rechazada, y únicamente ha subido en tres ocasiones a tribuna.

Pero eso sí, patrocinó la asistencia de diputados federales a su 2do Informe de actividades, que se verificó en el Teatro Álvaro Carrillo de esta ciudad. Gurrión ofreció un viaje todo pagado, con familiares incluidos, a sus compañeros legisladores, el cual incluía avión, hospedaje y alimentación.

¿La Auditoria Superior de la Federación no observa eso?

En México desaparece gente y reaparece convertida en cadáver y todo queda en el silencio, así lo demuestra el caso del estudiante Ricardo de Jesús Esparza Villegas, de la Universidad de Guadalajara, quien desapareció en Guanajuato, tras ser detenido presuntamente por la policía.

Nadie está a salvo y la justicia no aparece por ningún lado. Familiares de LOS niños fallecidos en el incendio de la Guardería ABC presentaron hace tiempo, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), una denuncia contra el Estado mexicano por violaciones a derechos humanos. José Francisco García, padre de Andrés Alonso, explicó que la solicitud se presentó debido a que se han agotado todos los recursos jurídicos en México. No pasa nada.

En las actuales circunstancias, medidas como las que adoptaron el Jefe de Gobierno del DF y el propio Presidente de la República, para que los miembros del Gabinete publiquen sus declaraciones patrimoniales, parecen ser el principio de una nueva relación con la sociedad.

La única manera de hacer creíbles y confiables las próximas elecciones, es que se formalice un acuerdo nacional para blindar el proceso a través de pruebas de confianza, dirigidas por el CISEN, para verificar la probidad de los aspirantes.

Otra acción urgente debe ser una nueva reforma política que establezca, entre otras muchas acciones, la introducción de la “cuota ciudadana” dentro de los partidos, para posibilitar la postulación de candidatos no afiliados que representen indirectamente a la sociedad.

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