Vacuna Patria, otro “elefante blanco” en la sala
Aunque ya obtuvo el aval regulatorio para ser utilizada y distribuida de manera masiva, la “Vacuna Patria” es un fantasma que no se encuentra en hospitales o centros de salud para aplicación general.
El gobierno federal declaró hace meses, contar con una disponibilidad de al menos 10 millones de dosis para grupos de riesgo, como adultos mayores de 60 años, pero no se e ve por ningún lado.
Su costo fue cercano a los 1,000 millones de pesos en su desarrollo a través del Conahcyt, que tardó cinco años en elaborarla, ya cuando la pandemia del COVID 19 había pasado en todo el mundo.
El régimen de la 4T privatizó los derechos, los ciudadanos no han visto hasta el momento la vacuna, pero el gobierno dice que será usada contra casos de fiebre amarilla y tratamientos contra el cáncer.
Se dice que existe un plan para utilizar la infraestructura de investigación en el desarrollo de terapias personalizadas para cáncer de páncreas, colon y gástrico. Pero los científicos no han visto ni el dinero ni el proyecto en papel.
La vacuna fue desarrollada por la farmacéutica mexicana veterinaria Avi-mex, presuntamente para reducir la dependencia de laboratorios extranjeros y fortalecer la investigación biomédica nacional mediante la transferencia tecnológica.
Sólo unas cuantas empresas fantasmas recibieron los millones. La inversión oficial fue de aproximadamente 973 millones de pesos destinada al desarrollo científico y clínico del biológico.
La Secretaría de Relaciones Exteriores (a través de AMEXCID) aportó inicialmente 15 millones de pesos para arrancar el proyecto. Se dice que AVIMEX, farmacéutica veterinaria, invirtió “cientos de millones de pesos”.
Sin embargo, no hay datos oficiales ni documentos que comprueben los gastos en reconversión de sus plantas de producción y laboratorios. La escuela Icahn de Medicina en Monte Sinaí (Nueva York), proporcionó la tecnología base.