Con semáforo todavía en amarillo, México lanza a millones a las aulas

Por RAMIRO OCHOA. En abierta violación a sus propios protocolos sanitarios, el gobierno de México virtualmente ordenó el regreso a clases presenciales, en todas las escuelas e instituciones de educación pública en el país, sin haber suspendido el semáforo amarillo.

La propia secretaria de Educación Pública (SEP), Delfina Gómez, se encargó de informar que alrededor de 15 millones de estudiantes han vuelto a clases desde el pasado 30 de agosto y se espera que en un mes crezca esa cifra, anunció oficialmente.

Ello, pese a que los protocolos sanitarios establecen un máximo de concentración de personas en espacios reducidos y cuando a nivel nacional el volumen de contagios permanece alto, con un índice de mortandad que promedia los 300 diarios desde que inició la tercera ola.

“Esperamos que en un mes estemos llegando a la meta que es precisamente toda la población escolar”, dijo Delfina Gómez. México tiene un poco más de 25 millones de estudiantes de educación básica, según datos oficiales.

Ante ello, algunos gobiernos han comenzado el anuncio de la vuelta a las clases presenciales, luego de la petición de Delfina Gómez hace unos días, aunque el semáforo epidemiológico permanece en amarillo.

Los estados que anunciaron ya este regreso, el lunes, son: Michoacán, Nayarit, Zacatecas, Baja California, Sinaloa, Nuevo León e Hidalgo.

Curiosamente, al menos dos de estos han sido severamente castigados por las inundaciones y lluvias, mientras que la mayoría sigue atenazada por el crimen organizado y la expansión de cárteles criminales.

Atemorizados por las amenazas del presidente López Obrador, la Universidad Autónoma de Zacatecas giró un comunicado para informar a la comunidad estudiantil que a partir del próximo lunes se retomarán las clases presenciales.

Sin embargo, la UNAM y UAM advirtieron que emprenderán ese retorno a las actividades presenciales, de manera gradual y apegados a los protocolos establecidos por el propio gobierno federal bajo semáforo amarillo.

Esto implica que el aforo de personas en lugares cerrados no puede ser mayor al 30% de su capacidad. El presidente de México pretende que todos regresen ya de manera indiscriminada.

 

 

López Obrador hizo esta advertencia, en medio de recriminaciones al sector académico porque, dijo, “cobran sin trabajar”, desde la comodidad de sus casas, y arreció el ataque legal contra 31 investigadores del Conacyt que presuntamente, durante años, hicieron uso ilegal de recursos del erario público.

El regreso a las clases presenciales en los casi mil 100 planteles del sector público y privado se suman a los mil 157 que se aperturaron el pasado 2 de septiembre, con los que se dio inicio al ciclo escolar 2021-2022.

La presión sobre las universidades pública se ha arreciado en las últimas semanas, en medio de un litigio judicial que podría implicar pena de cárcel por más de un lustro a ciertos investigadores.

Aun así, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) ordenó a sus investigadores que no lo critiquen públicamente y les pidió aclarar cualquier comentario a través de su oficina de prensa.

El Conacyt emitió un nuevo código de conducta en el que solicita a empleados e investigadores externos “abstenerse de emitir comentarios u opiniones negativos o desfavorables sobre las políticas o programas” del organismo.

El sindicato de Conacyt confirmó que las nuevas disposiciones fueron presentadas el 30 de septiembre pasado. La actual directora del Conacyt, María Álvarez-Buylla, intenta difundir las políticas de la llamada “la Cuarta Transformación” de México.

En una carta que acompaña al nuevo código de conducta, Álvarez-Buylla dijo a miembros e investigadores del organismo que las personas que integren el servicio público del Conacyt “no sólo deben ser profesionales destacados, sino también personas comprometidas con la sociedad, el medio ambiente, los derechos humanos y, sobre todo, con la ética pública reivindicada por la Cuarta Transformación”.

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