México demostró hartazgo y distancia con la politica
Desde el miércoles, puso en duda su presencia debido a las manifestaciones de maestros. Se esperaba que la presidenta Claudia Sheinbaum acudiera al Zócalo para ver el partido. Apareció en una alcaldía, con la jefa de gobierno, Clara Brugada.
Pero el triunfo 2-0 de México frente a Sudáfrica en el Azteca, acalló todo ánimo belicoso. Las protestas y los gases de la policía antimotines quedaron fuera. Nada empañó el inicio de una fiesta que ya deseaba la población.
Lejos de la polarización, de la división, la gran fiesta del fútbol ganó horas de concordia, que estalló en El Ángel, en Reforma, en las mismas calles tomadas por los odios de la política desde hace ya años.
En ese ambiente de festejo, las barreras de acero en el Zócalo no impidieron el paso para acallar los palos y piedras. La gente brincó, gritó, cantó, como pocas veces. Pero quedaron las mantas: “¡México campeón en desaparición!”
Inexplicablemente, los más notables gestos de represión fueron contra los colectivos de madres buscadoras. Las fuerzas de seguridad lanzaron gases lacrimógenos en torno al ex Estadio Azteca.
Pero la mayoría de turistas no vio estas escenas, gracias al cuádruple dispositivo de antimotines que cerró el paso. Imposible llegar sin temor a ser gaseado. Así, la fiesta del futbol se logró. La CNTE se replegó y por el momento fracasó.
Detrás de “El Azteca”, una turba de 500 sujetos con paliacates y vestimenta negra, intento derribar las vallas de acero, curiosamente sin que ningún cerco policiaco se los impidiera. El llamado bloque negro actuó libre por unos minutos.
Poco más tarde, arribaron granaderos. Se registró un enfrentamiento. El Bloque Negro lanzó piedras y bombas molotov. Ese grupo llegó hasta la puerta 8, pintarrajeó autos.
En contraste, en la calzada de Tlalpan, el cerco policiaco fue impresionante, como pocas veces se vio en México. Así fue el primer día del mundial, que pone en evidencia el hartazgo del pueblo, y el poco interés en la “politización”.