Apetitos políticos detrás de los sucesos en la UNAM
El secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete Prida, anunció la detención de dos presuntos participantes en las agresiones a estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), cometidas el 3 de septiembre en la explanada de Rectoría, de Ciudad Universitaria.
Se trata de Erik “N”, alias El Lucas, de 33 años, y ex alumno del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Azcapotzalco, de donde provenían los alumnos agredidos, y de Joel “N”, alias El Carter, de 27 años, exalumno del CCH Azcapotzalco y actual estudiante de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón.
El Lucas, quien ya no forma parte de la comunidad universitaria, es identificado como una de las personas que aparecen en imágenes y videos que circularon en redes sociales agrediendo a un grupo de estudiantes, mientras que El Carter ha sido referido por distintas personas como partícipe de los hechos.
Observadores ven intereses políticos detrás de los hechos de violencia. Sin embargo, mientras algunos ven los viejos estilos del PRI del 68 detrás de estos hechos, otros han encontrado nexos del PRD y de un ex delegado de apellido Lobo, moviendo a los porros para crear inestabilidad.
Sin embargo, otros más ven la mano del nuevo gobierno, tanto del propio López Obrador como de Javier Jiménez Espriu, quien hace mucho tiempo aspiró ser rector de la Máxima Casa de Estudios.
“Estamos viendo la ansiedad que Andrés Manuel López Obrador imprime a su precoz gobierno. Le corre prisa y no se contenta con los más de seis años que tiene por delante para emprender y realizar sus planes. La anticipación con que anuncia sus intenciones y los nombramientos de los que habrán de acompañarlo en la gran aventura de su ansiado gobierno promete una actualizada expresión de los propósitos de izquierda para la nación”, escribió un comentarista político este sábado.
Otro columnista escribió que se ha generado la respuesta del nuevo régimen contra todo aquel que se atreva a decir NO a sus proyectos, porque fue Enrique Graue el primero que se atrevió a decirle “no” al presidente López Obrador cuando éste habló de convertir a la UNAM en el centro de su proyecto a fin de que –sin exámenes y sin evaluación–, todos los que quieran, estudien una carrera universitaria sin mayor trámite en la UNAM.
El comentarista señala incluso que detrás del intento de “golpe de Estado a la UNAM” estarían el eterno aspirante a rector, Javier Jiménez Espriú y su hijo, Raymundo, que ahora se encuentran incrustados en el nuevo régimen Lopezobradorista. El primero, será el futuro titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes –empeñado en meterse a los negocios del Nuevo Aeropuerto–; el segundo ya es responsable de redes y digitales en la nueva casa presidencial.
Mientras tanto, a unas horas de los hechos, sin existir siquiera una carpeta de investigación debidamente delineada, ayer viernes, uno de los temas principales en la Asamblea General de la UNAM era la renuncia del Rector Enrique Graue Wiechers.
Algunos representantes de los institutos han señalado que es necesaria su destitución; otros han mencionado que el Rector debe rendir cuentas de los sucedido.