AMLO, 24 días en lo mismo y no logra convencer sobre la inmoral casa gris

Por vigésimo cuarto día consecutivo, el presidente de México arremetió contra los medios de comunicación y en particular contra Denise Dresser y Carmen Aristegui, sin poder convencer de la legalidad y transparencia en torno al escándalo de la llamada Casa Gris, de su hijo José Ramón López Beltrán.

A la primera, la acusó abiertamente de recibir dinero de la embajada de Estados Unidos para atacar al movimiento de la cuarta transformación. De la segunda, dijo que pertenece a un grupo de periodistas “alineados con un bloque conservador”, cuyo propósito es “dañarnos”.

También arremetió contra el reportero Raúl Olmos, uno de los participantes en la investigación sobre la mansión de Houston y dijo que “todos estos periodistas surgen del Reforma”, pagados por Claudio X González; “algunos hasta de Proceso” y “se atrevió Carmen Aristegui a decir que era un periodista de prestigio”.

El mandatario abundó: “pues sí, en ese ámbito donde se forman pues tienen prestigio, porque están alineados a un bloque conservador. Entonces el propósito es dañarnos, el que puedan desacreditarnos, Na más que no lo han logrado ni lo van a lograr”, dijo con una sonrisa burlona.

Sin poder sacudirse las críticas que ha recibido por el modo de vida de su hijo, que contradice su discurso en contra de las clases medias “aspiracionistas” que quieren vivir “como los de arriba”. Aún así, López Obrador insistió que tiene “autoridad moral” y apeló nuevamente al presunto apoyo del pueblo.

“Hemos salido de la calumnia ilesos, de esta andanada, y vendrán otras. Y es muy importante que todo esto se ventile, de que los medios, no todos, son parte de grupos de intereses creados, de gente que no pagaba impuestos, que manejaban la política económica, tenían mucha influencia.

De acuerdo con datos publicados por el diario EL FINANCIERO, la renta de la casona tuvo un costo mensual equivalente a 113 mil pesos, cifra mayor de lo que gana el propio presidente de la República y que ha obligado a todos los servidores públicos a fijar como tope máximo.

Aristegui esta vez fue tajante, y acusó al presidente de seguir utilizado recursos públicos para agredir, para golpear, para descalificar a periodistas y a medios de comunicación”. Puntualizó: “Yo no estoy ni a favor ni en contra del presidente. Mí propósito aquí es informarle y tener las perspectivas más amplias posibles.

Abiertamente dijo que el mandatario tiene como propósito, “colocar a una parte de la población en contra de ciertos periodistas o de ciertos medios” y dice que éstos están en contra de “millones de mexicanos” que simpatizan con su movimiento. Aristegui advirtió que este tipo de expresiones tienen que ser motivo de un análisis.

Es necesario, dijo, ver qué es lo que está haciendo con su poder, con la investidura, “colocando un discurso confrontativo. Un discurso que pretende y logra dividir, enconar. Como dijimos el otro día: este país no merece ser envenenado. Ya de por sí tenemos mucho veneno histórico…” sentenció.

Denise Dresser simplemente respondió que fijaría su posición en una carta pública en la que dará a conocer las acciones que habrá de tomar.

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