DF ciudad enferma: urbanización sin control; abuso de espectaculares: UAM

Ciudad de México. 12/10/17.- Investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) advirtieron que la urbanización sin control, fundamentalmente en la capital de la República, ha destruido la viabilidad de los servicios ecosistémicos.
El indiscriminado crecimiento de edificaciones pone en peligro las funciones sustantivas de los ecosistemas que proveen a la metrópoli de los servicios de provisión –agua y alimentos–, regulación –medioambiente, temperatura, ruido y prevención de inundaciones– y culturales –de contemplación y disfrute–.
Los servicios ecosistémicos son fundamentales para una mejor calidad de vida en la Ciudad de México, expuso el doctor Rafael Calderón Contreras, profesor-investigador del Departamento de Ciencias Sociales de la Unidad Cuajimalpa de la UAM y doctor en Desarrollo Internacional por la University of East Anglia, Gran Bretaña.
El especialista en cambio climático señaló que se “ha empoderado a las inmobiliarias para hacer y deshacer vivienda sin considerar en un primer plano las áreas verdes, particularmente en las zonas periurbanas y urbes medianas y pequeñas, mientras que en las grandes metrópolis se considera que no generan algún tipo de servicios”.
“Si no pensamos en la importancia de las ciudades como sistemas socio-ecológicos estaremos destinados a construir urbes con bajo bienestar social y con altos índices de problemas de salud pública, y estaremos encauzando a la Ciudad de México a un sistema urbano colapsado”.
En el III Seminario de proyectos del Laboratorio de las Ciudades en Transición (LABCIT), de la Unidad Cuajimalpa de la UAM, el experto en recursos naturales y desarrollo rural presentó el proyecto caracterizando las ciudades en transición socioecológica: una mirada desde las áreas verdes y sus servicios ecosistémicos, que desarrollará conjuntamente con un equipo multidisciplinario y concluirá en septiembre del próximo año.
La investigación parte de la premisa de que es posible diseñar ciudades con mayor resiliencia con base en la provisión de beneficios que la naturaleza aporta a la sociedad. Tomó como centros de estudio: Tepoztlán y Valle de Bravo, como ciudades medianas; Tlayacapan y Malinalco, como urbes pequeñas que padecen la presión de los desarrollares urbanos, y Cuajimalpa, por ser la zona de influencia de la sede de la UAM que se ubica en esa parte de la ciudad.
El académico señaló que sin duda “el crecimiento urbano está afectando la dotación de servicios ecosistémicos”, pues representa una “reducción de áreas verdes” y aquellos “que se construyen en la Ciudad de México tienen muy poca funcionalidad y multifuncionalidad de servicios ambientales”.
Hay una extensa superficie en la urbe con la potencialidad de construir techos verdes que produzcan alimento, capturen carbono, reduzcan la temperatura y controlen el ruido.
La ciudad de París es un ejemplo con su política de dotar de áreas y techos verdes a esa metrópoli; Nueva York es otro caso, donde se emitió una ley para que cada habitante no viva a más de diez minutos caminando de un parque, mientras aquí se da prioridad a la construcción gris.
El doctor Calderón Contreras comentó que la transición socioecológica que experimentan las urbes se da a escala planetaria. Para el año 2050, 70 por ciento de la población será urbana y en poco más de una década –2030– se desplegará un área urbana del tamaño de Francia.
El proyecto desarrollará un análisis espacial por medio de imágenes satelitales para diferenciar la estructura verde de la gris y verificará la calidad del suelo verde en términos de provisión de beneficios que la naturaleza aporta a la sociedad. También identificará los sitios con potencial para el cambio de uso de suelo; determinará las actividades humanas que contribuyen al crecimiento urbano y evaluará cuál es el potencial de pérdida de los servicios ecosistémicos.
El doctor Rodolfo Quintero y Ramírez, responsable del Proyecto Laboratorio de las Ciudades en Transición (LABCIT) y coordinador general de Vinculación y Desarrollo Institucional, explicó que el seminario es un esfuerzo de la UAM para incentivar el desarrollo de proyectos de investigación multidisciplinarios para atender necesidades prioritarias de la sociedad.
Además busca proporcionar el reconocimiento a la Unidad Cuajimalpa de la UAM como espacio de producción de conocimiento en temas relacionados con problemáticas urbanas y de adaptación al cambio climático, pues sirve como sitio para brindar apoyo académico o consultoría a los tomadores de decisiones sobre esos asuntos.
En el seminario serán abordados entre otros temas: Ciudades y nuevas instituciones ante el cambio climático; Ciudad y nuevas energías y Ciudad y nuevas tecnologías de la información.
El próximo 6 de noviembre se llevará a cabo el Seminario Internacional LABCIT, además de que se pretende extender el proyecto a las demás unidades de la UAM, así como a instituciones de educación superior de las zonas metropolitanas de Guadalajara y Monterrey.

Mientras tanto, la doctora Elizabeth Espinosa Dorantes, profesora-investigadora del Departamento de Evaluación del Diseño de la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) advirtió sobre los graves riesgos que para la ciudad representan los anuncios espectaculares.
Además de generar una agresiva contaminación visual, representar un riesgo como distractores a automovilistas y poner en peligro la vida de los habitantes de las edificaciones que los soportan, modifican el uso del suelo e inciden en la especulación del mercado inmobiliario.
Resaltó que no sólo son un distractor que puede provocar accidentes viales sino que han pasado de ser anuncios de lona con metal a “agresivas estructuras” con grandes pantallas luminosas que “crean una imagen urbana de desorden y caos”.
Aunque al inicio de la década pasada, durante la gestión de la arquitecta Laura Itzel Castillo Juárez como Secretaria de Desarrollo Urbano y Vivienda del Distrito Federal, se intentó regular y normalizar estos espacios publicitarios, con el tiempo el interés económico ha prevalecido sobre la regla, lo que ha derivado en su proliferación sin ninguna restricción.
En muchos casos su instalación no cubre los requisitos mínimos de seguridad, supervisión ni evaluación del peso, tamaño, lugar, condición del diseño y disposición del inmueble sobre el cual serán colocados. “El colapso de muchas estructuras de este tipo por el sismo del pasado 19 de septiembre nos obliga a renovar y actualizar las medidas para su disposición”.
La norma, que además de espectaculares también tendría que considerar las antenas de comunicaciones, “debería revisarse para incluir mayores requerimientos en la instalación, dictámenes de seguridad estructural con la validación de un director responsable de obra y un corresponsable para que estén en condiciones de resistir tormentas, granizadas y sismos, entre otras contingencias provocadas por fenómenos naturales”.
Si bien corresponde a las autoridades crear las condiciones de un mercado ordenado que imponga normas de construcción rigurosas, se necesita mayor participación y vigilancia de la sociedad civil, conciencia del sector de la población que acepta la instalación de espectaculares o antenas de comunicación en sus hogares, así como de la academia para aportar mayor investigación multidisciplinaria y la formación de cuadros especializados en imagen y urbanismo.
La especialista en Imagen Urbana y Urbanismo Sustentable estimó que la especulación del mercado inmobiliario y el cambio del uso del suelo crean condiciones económicas particulares de los sitios donde se instalan, porque “el valor de un inmueble puede incrementarse por representar un importante ingreso económico para el propietario o desvalorizar la propiedad si se coloca en una zona residencial de alta plusvalía”.
