Medios de comunicación, profesión del miedo con salarios de pánico

En México, los periodistas ganan en promedio 4,560 pesos al mes, en medio de un mar de millones que se quedan en las cuentas de los dueños de los medios de comunicación: prensa, radio, televisión y ahora

De acuerdo con el reporte “Dueños ricos, reporteros pobres”, la brecha entre lo que perciben los millonarios dueños de los medios y la mayoría de reporteros que dan forma a los medios es abismal: “los primeros, millonarios y sentados a la derecha del poder; los segundos, pobres y luchando mejores condiciones de seguridad para no ser las siguientes víctimas letales”, destaca.

El portal SINEMBARGO, difundió hoy un extenso reportaje en el que da a conocer la investigación “¿Quién Mueve los Hilos de los Medios?”, elaborada por Reporteros Sin Fronteras y el Centro Nacional de Comunicación Social (Cencos).

Destaca que al analizar los 42 medios más importantes de México, “una constante es que la mayoría de sus dueños son descritos como ‘billonarios’, ‘magnates’, ‘poderosos’, ‘influyentes’.

Los montos reales de sus fortunas están muchas veces escondidas al público, esquivas entre paraísos fiscales y fideicomisos opacos. Sin embargo, los nombres de estos magnates suelen aparecer en las revistas de negocios que siguen las historias de los mexicanos más ricos”, destaca.

La investigación revela que entre los casos más extremos, un reportero de El Sol de Tlaxcala, propiedad de Organización Editorial Mexicana (OEM), uno de los grupos mediáticos más importantes y analizado en el estudio, dijo ganar 5 mil pesos mensuales. Otro reportero, radicado en Tamaulipas, uno de los estados más violentos del país, aseguró que su pago promedio es de 500 pesos, por cada nota que envía a dos de los portales digitales más influyentes del país y analizados por este equipo.

Los reporteros en México, en su mayoría, labora sin un seguro de gastos médicos o de vida, sin capacitación en coberturas seguras ni equipo adecuado, teléfonos con geolocalizador, cámaras de fotografía y no cuentan con seguro de vida especial por coberturas informativas de riesgo ni mucho menos existe una clasificación de cobertura por zonas de riesgo.

En los casos más extremos, los reporteros mexicanos con salarios precarios deben buscar un segundo trabajo o ingreso para completar el gasto familiar, desde trabajar como chofer de un taxi hasta hacer labores de vigilancia para los cárteles de la droga, lo cual aumenta su riesgo de convertirse en víctimas.

Esto es paradójico pues en los reportes financieros de México el sector de medios de comunicación crece casi cuatro veces más que la economía nacional, es decir, un 8.6 por ciento anual contra un 2.5 por ciento, respectivamente.

Es una industria que avanza a gran ritmo a costa de las precarias condiciones laborales de quienes se emplean en ella, pues los salarios de los periodistas se han depreciado alrededor de un 35 por ciento en los últimos cuatro años, ganando un promedio de 4 mil 560 pesos mensuales.

“Hace cuatro años el salario promedio de los periodistas era de alrededor de 7 mil pesos; para este año es de entre 4 y 5 mil pesos, los salarios de los periodistas han caído, creemos que parte de la violencia en contra de la prensa tiene que ver con la responsabilidad de las empresas.

“La vulnerabilidad en la que estamos los periodistas tiene mucho que ver con que no hay seguridad y que la tasa de impunidad sobre los asesinatos es de 99 por ciento y las empresas no los protegen y no salen a dar la cara por sus periodistas”, señaló Salvador Faustro, responsable de Monitoreo de la Propiedad de los Medios (MOM, por sus siglas en inglés).

Durante el 2017 en México fueron asesinados 11 reporteros, esta cifra ubicó al país como el más letal sin tener una guerra formal. Además, de acuerdo con un reporte publicado por Artículo 19, un año antes, en 2016, casi el 50 por ciento de las agresiones a representantes de medios de comunicación provienen de servidores públicos, principalmente miembros del Ejército y policías federales.

“Las últimas cifras por parte de organismos defensores de periodistas indican que en México un comunicador es agredido cada 26 horas. Como consecuencia, varias universidades en estados clave para la democracia del país, como la Universidad Popular Autónoma de Puebla y la Universidad de Morelia, han cerrado las carreras de periodismo ante la baja afluencia de inscripciones, motivada por los bajos salarios y el alto riesgo de informar en México”, destaca.

Entre los propietarios de medios destacan la familia Azcárraga y el Grupo Televisa; le sigue la familia Vázquez Raña con el Grupo Empresarial Ángeles y en tercer lugar está la familia Salinas Pliego con Grupo Salinas.

De acuerdo con el estudio “¿Quién Mueve los Hilos de los Medios?”, la familia que le sigue está encabezada por Carlos Slim Helú con Grupo América Móvil, Juan Francisco Ealy con Grupo El Universal y Vargas Gómez con en Grupo MVS.

La investigación refiere que el 78 por ciento de los medios analizados pertenecen a grupos empresariales más amplios, que tienen intereses en sectores vinculados al gobierno federal -del que dependen a través de contratos públicos o concesiones-, como la construcción, la salud o las telecomunicaciones.

“Es alarmante que 46.5 por ciento del dinero del Estado presupuestado para publicidad oficial, va a 24 medios, mientras hay mil 100 medios que reciben un poquito o nada. Con una gota que se da cualquiera de esos 24, se podrían profesionalizar al periodismo en el país”, destacó Frausto.

Detalla que los 42 medios mexicanos con mayores audiencias están compuestos por ocho medios televisivos, 11 radiofónicos, 10 impresos y 13 digitales.

“Basta condicionar los favores o los millonarios contratos de un puñado de familias para incidir en la agenda pública de un país de 127 millones de personas”, sostiene el informe.

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