Por austeridad, programas de salud serán eliminados: Ramírez Barba

Para el próximo año, se espera la eliminación de los programas de Obesidad, VIH y Vigilancia Epidemiológica por “austeridad”, como adelantó la SHCP en la Estructura Programática del PPEF 2026 entregada a la Cámara de Diputados.

La Secretaría de Salud pasaría de 27 a 16 programas (11 menos). El actual gobierno desmanteló presupuestalmente la Secretaría de Salud. Ha debilitado sistemáticamente los servicios públicos, advirtió el diputado federal Éctor Jaime Ramírez Barba.

Desde el inicio de su administración, Claudia Sheinbaum recortó 113 mil millones del presupuesto para la salud. Así, hay mínimos históricos en vacunación y 44.5 millones de mexicanos sin acceso a la salud, precisó el galeno y diputado federal del PAN.

El pasado mes de abril, el gobierno federal presentó al Congreso la Estructura Programática para el Presupuesto 2026, en el que se observan múltiples riesgos, particularmente en el sector salud.

El programa “Salud Casa por Casa” permanecerá bajo el control de la Secretaría del Bienestar y los Servidores de la Nación, priorizando la operación electoral de Morena, sacrificando miles de millones de pesos del sector salud.

Al menos 5 mil millones de pesos se invertirán en este programa solamente en 2025, quitándole 2 mil millones a la Secretaría de Salud y el resto al IMSS y al ISSSTE.

Mientras tanto, los profesionales de la salud, denuncian la falta de pago. Son registrados como “voluntarios”, sin contrato, y además carecen de equipos para atender en los domicilios.

Para 2026, se crearía un “súper programa” llamado Política de Prevención y Control de Enfermedades, con el cual, se advierte que quedarán eliminados programas históricos de la Secretaría de Salud.

Entre estos destacan los de Prevención y Control de Sobrepeso, Obesidad y Diabetes; Vigilancia Epidemiológica, además del programa Prevención y Atención de VIH/SIDA y otras ITS. 

De esta forma, el gobierno concentraría la atención de todas las enfermedades, ya sean crónicas, transmisibles, no transmisibles, de transmisión sexual o para cualquier población.

Así, esta estrategia unificada busca generar ahorros, pero ignora las particularidades de cada paciente y sus necesidades específicas de tratamiento. 

Con la creación de este “súper programa”, el gobierno debe aclarar si se eliminarán áreas administrativas, se cancelarán o fusionarán proyectos o se despedirá a trabajadores por supuesta “duplicidad” de funciones.

En la práctica, esto podría traducirse en una pérdida significativa de capacidades para la Secretaría de Salud. 

El programa de Prevención y Control de Sobrepeso, Obesidad y Diabetes se integraría al programa general Política de Prevención y Control de Enfermedades, lo que reduce la atención específica a uno de los problemas de salud más graves en México.

La obesidad, la hipertensión, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares cada día cobran más vidas.

El programa de Vigilancia Epidemiológica se integraría al nuevo programa Política de Prevención y Control de Enfermedades, lo que diluye su propósito esencial de monitorear, prevenir y controlar enfermedades potencialmente mortales que afectan al país, como sarampión, dengue y tosferina.

Este programa es vital para analizar datos, generar reportes epidemiológicos y diseñar estrategias de prevención y control, incluyendo alertas sanitarias e intervenciones específicas.

En esencia, representa una barrera clave contra amenazas a la salud pública, como la COVID-19. Ahora, se metería a una bolsa general que no distingue entre atención a enfermedades (prestación de servicios) y vigilancia epidemiológica (investigación y análisis de información relacionada con la salud pública). 

Incluso, se eliminaría el programa de Prevención y Atención de VIH/SIDA y otras ITS para integrarlo al nuevo “súper programa” de Política de Prevención y Control de Enfermedades, lo que significaría que el modelo de atención que consolida Morena ya no está en los pacientes, sino  la búsqueda de ahorros presupuestales. 

Esta reestructuración representaría un debilitamiento estructural de la salud pública y sus programas e instituciones.

En 2022, la Secretaría de Salud contó con un presupuesto de 193 mil millones de pesos, que para 2025 se redujo a 66 mil millones, una disminución de 127 mil millones.

Con la eliminación y fusión de programas, para 2026, la Secretaría de Salud quedaría prácticamente desmantelada. 

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